La discusión entre dos sectores de empresarios, que se profun dizó a partir de un documento de «unidad» lanzado por uno de ellos, proseguirá en público desde hoy y hasta el jueves teniendo como escenario a la Conferencia Industrial Argentina, organizada por la Unión Industrial Argentina (UIA), una de las entidades del sector que no suscribió el llamado al consenso.
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Curiosamente, será el consenso uno de los temas centrales alrededor de los cuales girará la convocatoria, que reunirá a personajes tan diversos como el líder de los «gordos» de la CGT, Rodolfo Daer; y el disidente Hugo Moyano; el presidente de ABA (Asociación de Bancos de la Argentina) Eduardo Escasany y de los fabricantes de autos (ADEFA) Luis Ureta Sáenz Peña; los gobernadores Carlos Reutemann y Angel Rozas, los banqueros oficiales Enrique Olivera (Nación), Ricardo Gutiérrez (Provincia) y Roberto Feletti (Ciudad), entre muchos otros disertantes.
Sin embargo, lo que promete ser el plato fuerte -al menos el primer día de los debates-es el discurso del titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, quien -lanzaría-un ataque a los sectores que la central fabril responsabiliza como -de algún modo-causante de la actual crisis: las empresas privatizadas y el sector financiero.
De Mendiguren reiterará su conocida postura de que fueron los industriales los más afectados por la crisis, que ellos ya han hecho el ajuste hasta donde se podía y que ahora es el turno de quienes -según su óptica-han sido beneficiarios de este sistema. «Tenemos que revalorizar la cultura del trabajo por encima de la cultura rentista», dijo a este diario Guillermo Gotelli, presidente de la Conferencia. «El otro tema paradigmático que debe discutirse es la inclusión de los sectores que hoy no tienen acceso al consumo; en todo el mundo esto -además de un deber social-es un motor de reactivación económica. Pero no hay que incluirlos sólo con políticas sociales, sino viabilizando las actividades productivas -que hoy no son viables-para generar puestos de trabajo que los empleen».
La presentación de De Mendiguren estará basada en la que hizo el mes pasado ante funcionarios del gobierno de Estados Unidos, y patrocinada por el titular del BID Enrique Iglesias. La idea era obtener fondos y respaldo político para crear un «símil» BNDES -el banco de crédito industrial brasileño que, según Gotelli, «permite a las empresa de ese país exportar, crecer, seguir vivas y seguir siendo brasileñas-. La exposición abundará en cuadros que tratarán de demostrar la pérdida de competitividad de la industria nacional frente a la brasileña, y se cierra con lo que el empresario titula como «Ejes para el Crecimiento y el Desarrollo».
Esos ejes, según De Mendiguren, pasan por disminuir el costo de los servicios, las tasas de interés, la presión impositiva, mejorar el tipo de cambio real a través de la suba de aranceles y reintegros, y tender a un tipo de cambio flexible.
¿La UIA está pidiendo al gobierno que devalúe? El planteo que llevará De Mendiguren no parece demasiado alejado de ese objetivo. «Se lo planteo de otra manera: no contemos con que una sola variable sea capaz de resolver todos los problemas económicos que venimos padeciendo», responde elípticamente Gotelli.
Lo cierto es que este planteo profundizará aún más la brecha entre «productores» y «financieros»; a la UIA la acompañará la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) que mañana por la noche hace su cena anual para celebrar el Día de la Construcción. De hecho la CAC y UIA decidieron compartir la cabecera y la convocatoria, y al previsto discurso del presidente de los constructores, Eduardo Baglietto, podría sumarse el de algún miembro de la UIA (¿De Mendiguren?).
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