Lanzan ya una fuerte reforma en la banca
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Esta semana se espera además que el Parlamento apruebe el proyecto de ley que reprograma a tres años los depósitos a plazo fijo de estos cuatro bancos suspendidos. El proyecto establece dos condiciones que obligan a todos los ahorristas: la adhesión de más de la mitad de los depósitos y el respaldo de más de la mitad de los depositantes.
Se está aprobando además en el Parlamento una reforma importante en la operativa del Banco Hipotecario, que en el futuro no tomará depósitos del mercado para financiar la compra de viviendas. Con la aprobación de estas leyes, los depósitos reprogramados en el mercado financiero uruguayo totalizarán u$s 4.500 millones, aproximadamente 60% del total. Esto deja menos de u$s 3.000 millones en libre disponibilidad, de los cuales un porcentaje importante está a la vista (cajas de ahorro y cuentas corrientes) o a plazos mínimos (entre 30 y 60 días), lo que permite a las instituciones financieras una disponibilidad nula para la concesión de créditos.
En Uruguay operan actualmente unas 28 instituciones financieras (incluyendo bancos y casas bancarias) públicas y privadas. Según datos de la Asociación de Bancos de Uruguay (ABU) trabajan en las instituciones privadas, que en muchos casos tienen una amplia red de sucursales en todos el país, unos 6.000 empleados. Una cifra algo superior tienen los planteles de personal de los bancos del Estado.
• Ajuste
Todos los analistas coinciden en que, mas allá de la fusión que se apruebe esta semana entre los bancos Comercial, Montevideo y Caja Obrera y del ajuste que se observe en el Banco de Crédito para su reapertura, todo el sistema financiero uruguayo irá desde el próximo año a un fuerte ajuste porque «el negocio se achicó», señalan. La propia Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU), el sindicato más fuerte del país, tiene claro que el sistema del futuro tendrá menos empleados y ganando también menos, y ya busca mecanismos para el reciclaje de los empleados bancarios que queden excedentes y para mejorar los seguros de desempleo ahora inexistentes en el sector.
La primera dificultad se planteará en los próximos días ya que la fusión de los bancos Comercial, Montevideo y Caja Obrera dejará excedente un número importante de empleados. Según la ABU, estos bancos suspendidos tienen unos 2.500 empleados, que sólo en parte tendrán cabida en las instituciones futuras. Está además el problema del Banco Hipotecario (ahora reducido a la mínima expresión) y del Banco de la República (que sufrió una fuerte rebaja en sus depósitos) que si bien son empleados públicos -gozan por tanto de una condición de casi empleo perpetuo- estarán también con elevado exceso de personal. Pero el problema no afectará solamente a los bancarios activos, sino que preocupa el impacto en la Caja de Jubilaciones Bancarias, porque aumenta el número de jubilaciones y se reduce el total de aportantes, lo que a mediano plazo puede impactar fuerte en los beneficios de retiro.
En este marco, el gobierno enviará al Parlamento antes de finalizar este año un proyecto para reformar la Caja de Jubilaciones Bancarias, que seguramente deberá recoger esta nueva realidad del sector financiero uruguayo y sus perspectivas futuras.



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