14 de agosto 2011 - 00:05

Larraín: "Quien dice que la región está blindada ante una recesión mundial es demasiado optimista"

Durante su paso por Buenos Aires donde participó de la cumbre de ministros de Economía de UNASUR, el ministro de Hacienda de Chile, Felipe Larraín, analizó la situación de la región y el estado de las principales economías del mundo en momentos en que crece el temor a que pueda producirse una recaída económica mundial. El funcionario que dirige la economía del vecino país indicó que la ocurrencia de una recesión global no es el escenario más probable pero reconoció que la situación es muy compleja. Destacó la fortaleza actual de América latina ante el marco internacional, aunque alertó sobre no entrar en un exceso de confianza y pensar que la región inmune a los shocks externos. "Si hay una recesión mundial nos va a repercutir", sentenció.

Por otro lado, el economista descartó la posibilidad de una moneda única en la región. También reclamó eliminar las barreras comerciales para favorecer la integración regional y destacó el momento que atraviesa la economía chilena pese a la crisis de 2008 y tras el terremoto y tsunami de 2010. A continuación el diálogo con Larraín:

Periodista.: ¿Qué se ha planteado en la reunión de ministros?

Felipe Larraín.: Lo primero que me gustaría rescatar es la creación del Consejo Sudamericano de Economía y Finanzas. En la reunión, se planteó en primer lugar reconocer la situación de mayor fortaleza de la región. Hemos logrado tener cuentas fiscales ordenadas, reducir los déficits, niveles más bajos de inflación si se analiza la región como un todo, mejorar fuertemente la posición de reservas internacionales y el nivel de endeudamiento. En general, estamos en una situación completamente distinta a las que hemos vivimos antes, la región está mejor preparada para enfrentar un problema externo. En segundo término, queremos actuar a través del nuevo Consejo en forma más coordinada, aunque no llegue a ser una acción completamente en común. Vamos a darle mucho peso, a fortalecer, las instituciones regionales que ya existen como es el BID, la CAF y el Fondo Latinoamericano de Reserva (FLAR), porque nos permiten afrontar los momentos difíciles. Uno de los países miembro expresó cómo en los momentos en que estuvo fuera de los mercados voluntarios de crédito fue apoyado por una de las instituciones regionales, y que ese apoyo le fue muy importante para volver a crecer. Debemos potenciar a estas instituciones para poder apoyar a los países que tengan alguna dificultad o simplemente para mantener el acceso al crédito, y más allá de las razones circunstanciales también para los préstamos para el desarrollo que tienen que ver más con infraestructura y políticas de mayor plazo.

P.: ¿Qué otras posibilidades discutieron?

F.L.: Potenciar y profundizar la integración regional. Y esto tiene que ver con dos cosas: con un fenómeno natural, ya que como la región está creciendo más que el resto del mundo desarrollado, el comercio naturalmente se va a ir concentrando más en la región porque hay más oportunidades de crecimiento en la misma, al igual que en Asia. Pero también, tenemos algo que hacer, y es eliminar nuestras trabas al comercio para ampliar nuestros mercados e incrementar las posibilidades de intercambio dentro de Sudamérica, y en términos más amplios dentro de América latina. El comercio y la inversión van de la mano, hoy en día vemos mucha inversión, hay inversión argentina en Chile, chilena en Argentina, inversiones brasileñas en otros países, lo mismo en el caso de Perú, Colombia. Es algo de lo que hemos visto en la reunión de ministros. El tercer punto que se ha expresado con fuerza, es que los países emergentes tienen hoy en día un peso mayor en los gobiernos corporativos de las instituciones multilaterales. Esto se manifestó con una candidatura de un país emergente al FMI, que creo que sucede por primera vez, porque antes quizás podía haber una candidatura pero era más que nada un formalismo, hoy es un proceso importante. Esto tiene que ver también con cambios en las cuotas y en los poderes de voto. Si miramos la economía mundial, al tipo de cambio de paridad de compra, el mundo emergente representa casi la mitad de la economía global.

P.: ¿Cómo fue el consenso sobre el comunicado final de la cumbre?

F.L.: Las medidas principales están en potencial. Creo que tenemos un comunicado claro en términos de instituciones regionales como la CAF, la FLAR y el BID y diría también en lo que es la integración. Son los temas de mayor consenso. Hay algunas propuestas que algunos países intentaron empujar pero que no quedaron en el comunicado final porque no había consenso sobre las mismas. Hay que reconocer que es una región diversa, no es una región homogénea, tenemos realidades bastantes diversas y por supuesto nos gustaría que a todos nos fuera bien.

P.: Algunos países plantean comerciar más con las monedas propias y no tanto con el dólar. ¿Cuál es su posición?

F.L.: Hay una variedad de opiniones. Creo que debe ser una posibilidad que esté abierta, y el que quiera tomarla que la tome. Pero no hemos llegado a la idea de tener una moneda única de intercambio en la región, eso no es algo serio. Esos son procesos que tienen que darse, y probablemente se den, en forma natural. Si hay países que quieren comerciar en sus propias monedas y tener sistemas de clearing en sus monedas, bien. Pero es una realidad que la gran parte del comercio se sigue haciendo en dólares.

P.: ¿A escala global cómo lo ve al dólar?

F.L.: En el sistema monetario internacional, el dólar sí pierde peso. Y esto se da en forma natural cuando una economía tiene dificultades y cuando su moneda tiene debilidad.

P.: ¿El espacio que deja el dólar quién lo va ocupar?

F.L.: Algo de ese espacio lo ha ocupado el euro desde que surgió, pero lo más probable es que ese espacio lo vayan a ocupar, y lo debieran ocupar de alguna forma, las monedas de los países emergentes y de pequeños países industrializados como Australia, Nueva Zelanda y Canadá. Creo que vamos hacia un sistema de moneda de reserva que no será con una moneda única o tan dominante como ha sido el dólar, sino que el dólar va a tener que competir con otras monedas. Ahí, el rol de las monedas de los países emergentes es muy importante, los países asiáticos, los latinoamericanos, tenemos muchas economías que están andando bien, creciendo fuerte, y para nosotros es una ganancia en todo sentido. Primero porque uno desea lo mejor para sus vecinos, que le vaya bien a un vecino significa que a uno le irá mejor. Tenemos que construir una Latinoamérica fuerte, debemos lograr que a partir de las fortalezas que tenemos hoy en día nos potenciemos para alcanzar esa Latinoamérica donde se vea ese proceso de integración, para que tengamos mucho más comercio y más inversiones.

P.: ¿Cómo ve a la región frente a la crisis externa?

F.L.: Es un momento muy especial para la región, en primer lugar porque enfrentamos una situación externa compleja, muy complicada, que viene desde el mundo desarrollado. Me preocupa especialmente la situación en Europa. Y lo digo porque el problema pasó de estar contenido en la periferia, en Grecia, Portugal e Irlanda, que tenían dificultades con el servicio de su deuda, al centro, al corazón europeo. Cuando ves que hay problemas en España, dudas sobre Italia, e incluso sobre Francia, entonces debemos reconocer que estamos en un problema más serio. Tenemos una situación compleja también en EEUU.

P.: ¿Cómo afecta?

F.L.: Hay dos maneras de ver el problema. Como región, tenemos la responsabilidad de buscar la forma de afrontar de la mejor manera posible la situación. Pero también si doy vuelta el problema, veo que América latina es parte de la solución y no del problema como sucedió en crisis pasadas. He sostenido con mucha fuerza que América latina ha salido fortalecida de la crisis anterior y que la esperanza del mundo está puesta en los países emergentes, en particular en China, India, y parte de Asia, pero por supuesto también en América latina. Tenemos una situación bastante privilegiada en un escenario complejo.

P.: ¿Algunos dicen que la región está blindada frente a la crisis?

F.L.: Yo no comparto ese juicio. Una cosa es decir que estamos bien preparados, que tenemos una solidez que no hemos tenido en el pasado. Pero decir 'estamos blindados' es demasiado optimista, porque sabemos que si hay una recesión en el mundo nos va a repercutir como nos repercutió en 2009 luego de la caída de Lehman Brothers. Pensar que el mundo se puede caer y que en América latina podemos sobrevivir entre nosotros me parece que es un exceso de optimismo.

P.: ¿Qué probabilidad ve de que se produzca una recesión global?

F.L.: Considero que todavía el escenario de una recesión global es menos probable que el escenario de una desaceleración muy fuerte en Europa y algo menos intensa en EEUU. Pienso que el problema europeo es más fuerte que el estadounidense, es más duro, más difícil, por todo esto que estamos viendo que va desde la periferia hacia el centro, más la incertidumbre en los mercados y ante la ausencia de una acción decidida conjunta de los países europeos.

P.: ¿Hay una gran responsabilidad política?

F.L.: La falta de respuesta ha sido parte del problema. Al no haberse tomado decisiones que debieron tomarse tiempo atrás, al actuar tardíamente, el problema se extiende, habría que haberlo cortado mucho antes. Hay una responsabilidad política en Europa y también la hay en EEUU, porque haber prorrogado el acuerdo sobre el límite de deuda hasta el fin del plazo creo que provocó un daño y que también tiene que ver en la rebaja de la calificación del país por parte de Standard & Poor's. Adicionalmente hay otro problema, ya que no es que sólo deben ponerse de acuerdo en el límite de deuda, sino que también hay que ver cómo mejoran en el tiempo la situación fiscal. Deben lograr un paquete de ajuste fiscal creíble, que lleve las cuentas a la sostenibilidad. Esta es la otra parte donde hay dudas, y creo que tiene que ser disipadas para que el país siga avanzando y para que el mundo progrese.

P.: ¿Cómo está Chile ante este escenario global?

F.L.: Estamos con un moderado optimismo, en el sentido de que hemos visto que luego de la recesión de 2009, cuando el PBI cayó 1,5%, y tras el terremoto y tsunami de febrero de 2010, nuestra economía está creciendo entre 6,5% y 7% desde ese momento. Se ha mantenido un crecimiento elevado con una creación de empleo muy alta, más de 500 mil empleos creados desde comienzos de 2010, y con salarios creciendo. Estamos en un buen escenario económico, la economía chilena tiene fortalezas muy importantes pero no estamos blindados, no somos inmunes a lo que pueda pasar en el resto del mundo porque somos una economía muy globalizada, diversificada, y porque los precios de los productos que Chile vende, especialmente los de los commodities, dependen muy fuerte del ciclo mundial, al cual observamos con tranquilidad, pero con mucha atención, porque tenemos que estar preparados para un escenario más complejo.

Entrevista Walter Naumann

Dejá tu comentario

Te puede interesar