Las privatizadas todavía no deciden si van a audiencias
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La forma de proponer una salida, hecha por la Uniren, se contradice con el principio de atender cada caso en particular. Un aumento de 15% en el margen de distribución sin hogares es muy distinto en Litoral Gas donde 75% del gas lo consumen industrias que en Camuzzi Sur donde sólo 25% corresponde a no residenciales.
El CIADI es el otro tema espinoso. Para el gobierno, la suspensión de los juicios es un requisito básico, al punto que legisladores impulsan una ley que obligue a renunciar a la presentación en el tribunal antes de la renegociación.
• Debilitamiento
Para las empresas «la suspensión debilita la posición de la empresa frente al CIADI, desde el mismo momento en que una decisión de esa naturaleza implica que se está aceptando una negociación». Otro detalle es que aquel que fue designado árbitro, no percibe haberes durante la suspensión del litigio, pero tampoco puede formar parte del tribunal en otra causa.
Por otra parte, hay situaciones muy complicadas, como es el caso de Enron en TGS. La empresa norteamericana, controlada actualmente por sus acreedores, tiene poco conocimiento de la realidad argentina y es muy difícil que suspenda el juicio en el CIADI. En Transportadora de Gas del Norte, si puede suponerse que la francesa Total aceptaría una suspensión del litigio, es improbable que ocurra lo mismo con CMS, accionista minoritario que es además la empresa con la querella más avanzada.
Edenor y Edesur tienen características particulares. Como el gobierno ya aprobó y discutió en audiencia pública una propuesta consensuada con Edelap (la otra distribuidora eléctrica que depende del Estado nacional), si las otras dos empresas no aceptan la propuesta oficial, ésta se aplicará igual (para que el gobierno no sea acusado de trato discriminatorio con respecto a los usuarios) y las subas de tarifas se direccionarán a un fondo para obras en las áreas de concesión. Edenor y Edesur mostraron hasta ahora las posiciones más duras. Sin embargo, hay suspicacias recíprocas. En Edenor hay algún temor de que el gobierno español fuerce a Endesa a llegar a un acuerdo, y en Edesur creen que EDF puede cambiar de actitud a último momento.
Por el momento, el tema está lejos del público. Las industrias, en cambio, van haciendo números: faltan dos subas, en mayo y julio, del gas en boca de pozo, si a esto se suman ajustes en transporte y distribución, y además el repago de las obras de ampliación de gasoductos, en agosto podrían estar pagando en dólares una tarifa más alta que la vigente en el momento de devaluar.




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