El presupuesto de 2003 que Roberto Lavagna enviará mañana al Congreso parece optimista. Calcula una inflación de 45% para todo el año próximo porque habrá un fuerte reajuste de las tarifas de servicios públicos. Esta inflación es muy alta ya que se viene de una de 60% para todo 2002 y significará más caída del consumo. En ese marco no se entiende cómo el presupuesto prevé un crecimiento de la economía de 3% para 2003. También desconcierta que el presupuesto contemple un pago mínimo de la deuda externa y no diga de cuánto. Si esto fuera así, la Argentina quedaría más complicada con los acreedores externos y expuesta a represalias del exterior que dificultarían las exportaciones. De todas maneras, no se puede pensar en normalizar pagos con este presupuesto formulado por Lavagna, que contempla un superávit de $ 10 mil millones que equivalen, a valores de hoy del dólar, a u$s 2.700 millones, que no alcanzan siquiera para amortizar una mínima parte de los vencimientos. Cabe pensar que como es un presupuesto que va a ser ejecutado por el próximo gobierno, no se lo confeccionó con la suficiente seriedad.
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