Roberto Lavagna marcó ayer pasables diferencias con sus colegas de gabinete y aun con Néstor Kirchner en su visión de la crisis energética. En su exposición, muy articulada, en la reunión del BID de Lima, señaló: «La crisis energética puede ser seria en el mediano y largo plazo si no hacemos las reformas que hay que hacer. Pero es manejable en lo inmediato si se contiene la demanda. Y para eso lo más razonable, y lo digo a título personal, es reducir el consumo de gas natural comprimido (GNC) del parque automotor.» (Una disidencia con Julio De Vido y, si se quiere, con el Presidente.) «No se pueden pedir inversiones si antes no se ofrecen marcos regulatorios estables.» (Disidencia con Alberto Fernández, y la idea de que las empresas deben invertir y después reclamar tarifas.) «Es mejor modificar la demanda interna antes que cortar el suministro de combustible a los países vecinos.» (También en disonancia con el resto del gabinete.)
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