Lavagna, de buen humor, distendido y afable, aprovechó la oportunidad para ir más allá de una exposición de su visión sobre el nivel que tendría que tener el dólar y desarrolló lo que para él debe ser un plan económico para aplicar durante por lo menos una década. Mencionó los siguientes puntos:
• En 10 años la Argentina puede crecer a un promedio de 4% anual, lo que implica un incremento del PBI de 48% con ingresos por u$s 200.000 millones.
• El equilibrio fiscal es esencial. En las fases altas del ciclo, hay que aumentar reservas para usarlas en los momentos de caída, si se quiere por políticas neokeynesianas.
• La crisis financiera de la Argentina demuestra que la solidez de un sistema bancario no depende de la propiedad (local o extranjera) de las entidades, sino de un sistema macroeconómico sólido.
• El Mercosur debe ser considerado ya como nuestro mercado interno. Como una base para nuestra especialización productiva.
• No nos engañemos con las exportaciones. Son importantes para sacar al país, para hacer punta. Pero sólo representan 15% de la demanda. Si el mercado interno no se tiene en cuenta, iríamos nuevamente a un fracaso. El consumo representa hoy 80% de la demanda y es antieconómico, antipolítico y antisocial ignorarlo.
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