Día agitado en la Unión Industrial Argentina (UIA): tal como adelantara este diario, al mediodía recibieron a una numerosa delegación de senadores nacionales; el café, sin embargo, lo tomaron con «el hombre del momento», el secretario de Coordinación Económica Guillermo Moreno. A pesar de tratarse en general de hombres muy vinculados al presidente Néstor Kirchner, las agendas de ambos encuentros no tuvieron casi puntos de contacto: con los senadores se habló de leyes (laborales y otras) y economías regionales, y con Moreno, casi únicamente de precios. Ante la preocupación de los proyectos que podrían llegar desde Diputados, un senador prometió que «el Senado será la Cámara de equilibrio».
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En este sentido, Méndez les informó que el proyecto de ley de accidentes de trabajo elaborado en el Ministerio de Economía llegaría por estos días al despacho de Carlos Zanini, secretario legal y técnico de la presidencia, y que este funcionario «me prometió que la versión final será consensuada con la UIA y la CGT». El otro anteproyecto, el de Carlos Tomada, sería tomado como «referencia». «Espero que el Ejecutivo la haga entrar por el Senado», admitió Méndez. Los legisladores asintieron.
Después de un bandejeo, se acomodaron en el salón Petiriby del edificio Carlos Pellegrini los senadores Miguel Pichetto (presidente del bloque oficialista), Jorge Capitanich (titular de la Comisión de Presupuesto), Roberto Urquía (que además de senador por Córdoba es el principal accionista de Aceitera General Deheza, o sea un hombre de la casa), el pampeano Rubén Marín, Mario Daniele, Marcelo López Arias y José Mayans.
Del otro lado de la mesa, para compartir la terrina de espárragos, el salmón con arroz y la tarta de manzana con crema (nada de carne, como se ve) estaban el presidente Héctor Méndez, Héctor Massuh ( papeleros), Luis Betnaza ( Techint), Alberto Alvarez Gaiani (COPAL), Federico Nicholson (Ledesma), Adrián Kaufmann (Arcor), Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza), Juan Carlos Sacco (gráficos), Horacio Martínez (navieros), José Luis Basso y Rodolfo Acchille (autopartistas), Daniel Funes de Rioja y Luis González Estévez. Veamos qué más se habló en esos dos encuentros:
A los senadores, Méndez les repitió la necesidad de poner algún tipo de freno a la «industria del juicio» que se desencadenaría en caso de que no se sancione una reforma a la ley laboral que acote la «doble vía» (cobro a la ART y después reclamo judicial por más dinero) en casos de accidentes de trabajo. Algún senador respondió que lo entendían, y agregó que «la realidad de las economías regionales es muy diferente a la del área metropolitana; las empresas de nuestras provincias en muchos casos no están en condiciones de cumplir con los convenios que se están firmando por estos días, y eso hace peligrar el proceso de industrialización que favorece el Presidente».
También, desde ya, se tocó el tema de las iniciativas que promueve el diputado y abogado de la CGT Héctor Recalde, y -según uno de los concurrentes- «afortunadamente los senadores demostraron estar en otra sintonía, más preocupados por resolver los problemas que hay que en crear nuevos».
Después, pasaron al otro gran tema que le quita el sueño a los empresarios: las tasas provinciales y municipales, que alguno de los comensales calificó de «confiscatorias» (no fue original). Los senadores aceptaron la necesidad de al menos intentar la conformación de un régimen fiscal más o menos común para todas las jurisdicciones, pero en un momento en que la AFIP se enfrenta con la provincia de Buenos Aires por los métodos a aplicar para recaudar más este objetivo aparece casi como utópico. Hubo tiempo para tratar la cuestión de las pymes; Betnaza pidió un «marco regulatorio integral» para ese sector que comprenda no sólo el tema laboral sino también el crediticio, el fiscal y (de nuevo) las tasas locales.
Conciliador
Por su parte Moreno -que llegó tras la partida de los legisladores- fue al encuentro con una actitud más conciliadora que la que habitualmente se le atribuye, y que había confirmado un día antes ante la cadena de la carne. Un allegado al funcionario dijo que «estamos tratando de revertir esa imagen de ogro que le atribuyen algunos medios»; de ahí que el comunicado oficial (igual que sucediera tras su reunión con Alvarez Gaiani) habla de un encuentro «sumamente cordial».
El funcionario les dijo a los industriales que «la situación macroeconómica es la que es, y en la coyuntura habrá que hacer todos los esfuerzos que hagan falta para controlar la suba de precios». El mismo mensaje le había transmitido la semana pasada a Alvarez Gaiana, quien a su vez lo retransmitió a las empresas alimentarias. Allí dijo -y repitió ayer-que aspira a que las líderes amplíen los listados de productos con valores acordados, y que las subas (en caso de que sean inevitables) se justifiquen por mayores costos. «Habrá que aplicar medidas transitorias que permitan eliminar expectativas inflacionarias, sin afectar la rentabilidad empresaria», dijo Moreno según el comunicado distribuido tras la reunión.
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