31 de diciembre 2002 - 00:00

Llegó una suba, aunque muy tarde

Llegó una suba, aunque muy tarde
Formalmente, el año bursátil termina en pocas horas. En los hechos, concluyó unos días atrás, cuando fue evidente que ni siquiera el más mínimo de los tradicionales "rallies de fin de año" se hacía presente. En un bear market (mercado bajista) como el de los últimos tres años, los motivos puntuales que pueden llegar a modificar el comportamiento de una o dos fechas se vuelven cada día menos importantes, frente al panorama general de desánimo. Si bien esto no se suele palpar fácilmente, ya que todavía quedan resabios de optimismo en algunos sectores y mucha gente sigue dependiendo para su "pan de cada día" del mercadeo de acciones e inversiones derivadas y en ello arriesgan su prestigio y sus fondos (mejor dicho, los de sus comitentes), los fríos números demuestran que es así. Seguramente, las cosas habrán de cambiar en el futuro. La pregunta es si será en el futuro lejano o en el cercano porque, mal que nos pese, el cambio de año es apenas una convención humana que nada modifica los procesos sociales. Y un bull market, así como un bear market, es apenas eso, procesos sociales con un fuerte componente económico. Por esto no importa lo que digan los números de la macroeconomía; cada uno y todos los inversores son los que deciden por un sinnúmero de motivos cuánto debe valer una acción. Finalmente, el volumen se recuperó algo en la última rueda, pero no lo suficiente como para revertir lo que venimos viviendo. De hecho, si el Dow subió 0,35%, al cerrar en 8.322,85 puntos, fue sólo merced al regalo que hizo la OPEC al anunciar que incrementaría la producción de crudo. ¿Significa esto que renacerá la confianza perdida en el trienio? No lo creemos. Mientras tanto no hay que olvidarse de aquella máxima que dice que cualquier cosa puede pasar en el mercado.

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