7 de agosto 2007 - 00:00

Lo que más importó fueron los rumores

Lo que más importó fueron los rumores
Sólo con una buena dosis de humor se puede sobrevivir a los vaivenes que nos está imponiendo el mercado financiero. En contra de todos los pronósticos (aunque nunca falte quien diga: "Yo lo sabía") al desplome del viernes le siguió la mayor suba desde el 16 de junio de 2003 (el Dow trepó 2,18% a 13.468,78 puntos), la que no sólo recuperó todo lo perdido, sino que nos colocó 5,5 puntos (0,04%) por encima del cierre del jueves. Para hacer las cosas cortas basta decir que si bien el motor del mini rally aparentemente habría sido -muy pocas veces se puede estar enteramente seguro en esto de lindar responsabilidades-una mezcla de cierre de posiciones de ventas en descubierto (las subas no fueron generales, por cada 6 alzas terminamos con 5 bajas en el NYSE, y en el NASDAQ primaron las bajas) junto a la búsqueda de un posicionamiento "comprado" de los más optimistas antes del mensaje que hoy podría deslizar la Reserva Federal y la mayor baja del petróleo en siete meses (el barril de crudo quedó en u$s 72,11, según la mayoría de los comentarios reflejando el poco optimismo en el crecimiento de la economía), tal vez el disparador fueran los rumores y la posterior "seudo-confirmación" -no desmintieron la noticia durante la rueda, como están obligados a hacerlo-que Fannie Mae ha pedido permiso al gobierno para incrementar el número de hipotecas que mantienen en cartera. Para la gente seria este anuncio podría no serlo demasiado, aunque es innegable que la idea que Fannie Mae y su rival/ complementario Freddie Mac terminen absorbiendo lo peor de las hipotecas en circulación, sin dudas que significaría un gran alivio para todo el sector financiero (que de hecho ayer luego de arrancar en baja terminó ayer como la estrella del día).

Claro que esto implicaría que el gobierno asume el costo de absorber a través de sus dos agencias semioficiales los descalabros del sector privado, fruto de la magnificencia de los tiempos pasados. No sería la primera vez que algo así ocurra, especialmente en tiempos eleccionarios. ¿Importa quién paga? No.

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