Hubo versiones ayer en las mesas de que la Argentina estaba presta a lanzar u$s 1.000 millones en un nuevo bono para Hugo Chávez. Todo desmentido. Quizá lo que alimentó aquéllas fue que Hugo Secondini, secretario de Finanzas, recién llegó de Venezuela, donde participó de las reuniones poco útiles por el Banco del Sur (nunca se define quién y cuántos dólares se ponen). Sí trascendió que en el primer respiro que se tomen los mercados, ahí sí saldrá un nuevo título a la plaza, el primero en la gestión Lousteau. Lo único bueno de estas volátiles 48 horas es que no hubo grandes caídas en los bonos domésticos, pero refleja en parte que inversores extranjeros no tienen demasiados en cartera.
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En la plaza local, el Banco Macro comenzó ayer a cumplir lo anunciado el pasado 4 de enero: la recompra de sus propias acciones. En un comunicado a la Bolsa porteña, la entidad que encabeza Jorge Brito reveló haber adquirido 145.706 acciones, por las que pagó algunos centavos menos de un millón de pesos. El programa de recompra, para el que se utilizarán previsiones constituidas con utilidades líquidas, prevé invertir hasta $ 210 millones.
Lo que se sigue de cerca siempre son los balances de bancos. Son bombas de tiempo. Ayer, Bank of America (BofA) y Wachovia anunciaron que sus ganancias del cuarto trimestre cayeron en torno a 95%, influenciadas por la crisis hipotecaria. El BofA, el segundo mayor banco de Estados Unidos, señaló que sus resultados reflejan los más de u$s 7.000 millones en pérdidas relacionadas con decisiones de intermediación y problemas crediticios. Pero el rojo fue menor de lo que se esperaba.
Muchos banqueros y empresarios partieron a Davos, sede del Foro Económico Mundial. El ánimo es más pesimista sobre Estados Unidos, donde apenas 35% de los presidentes ejecutivos dijo estar «muy confiado» en un aumento de sus ingresos dentro de los próximos doce meses, desde 53% que señaló lo mismo un año atrás, según sondeo de Pricewaterhouse Coopers (PwC). En lo que se coincide es en que Europa e Inglaterra seguirán con la baja de tasas. Ayer Canadá también lo hizo, como EE.UU.
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