22 de febrero 2008 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

  • Wall Street no consiguió mantener dos días seguidos una tendencia fija y si el arranque fue en alza (como ayer), luego sobrevino una dura caída. O, al revés, tras un inicio negativo (como ocurrió el miércoles) se daba vuelta y cerraba con una decidida mejora. «En el fondo, lo que ocurre es que los inversores no se ponen de acuerdo respecto de si Estados Unidos entrará o no en recesión», explicaba un operador desde Nueva York.

  • Las futuras bajas de tasas que se avecinan en Estados Unidos (el 10 de marzo es la próxima reunión de la Reserva Federal) sólo consiguen debilitar al dólar. Y la consecuencia es no sólo la apreciación del euro, sino de prácticamente todos los activos cuyos precios están relacionados con la divisa estadounidense. No es casualidad que materias primas tan distintas como la soja, el petróleo y el oro hayan alcanzado en las últimas jornadas precios que son récord en términos históricos.

  • Los activos argentinos siguen resistiendo relativamente bien el nerviosismo generalizado entre los inversores. En el caso de los bonos porque ya llegaron a niveles muy bajos y, aun con la manipulación grosera de la inflación por parte del INDEC, presentan rendimientos siderales. Ningún título en pesos ajustable por CER ofrece menos de 18% anual, mientras que los de dólares oscilan entre 10% y 11%. En el caso de los cupones PBI se afirma la lógica: con la expansión confirmada de la actividad de 8,7% y la expectativa de una suba de no menos de 7% para este año, la unidad nominada en dólares ya superó los u$s 13,50 y todo indica que seguiría en alza.

  • Se da como un hecho que la Argentina no sufrirá mayormente la crisis de Estados Unidos. Son cada vez más los analistas que indican que la suba de las materias primas es el mejor reaseguro, sobre todo por la solidez que les da a las cuentas fiscales. Sin embargo, los efectos de esta turbulencia pueden venir por el lado menos pensado. Las millonarias pérdidas del Société Générale ante el fraude de un operador ya famoso (Jérôme Kerviel) ponen en peligro la estructura de financiamiento del tren de alta velocidad que impulsa el gobierno. Ocurre que el SocGen saldrá a buscar más de u$s 1.500 millones en capital fresco para mejorar su situación patrimonial. «¿Estarán de acuerdo los nuevos accionistas en poner plata para recibir a cambio un bono de respaldo del gobierno argentino a 15 años? No lo creo», resaltaba un banquero familiarizado con la operación.
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