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Las ventas en el sector de las altas tecnologías provocaron un descenso notorio en la Bolsa de Tokio y dejaron el índice por debajo de los 9.500 puntos por primera vez desde el pasado 22 de julio. Al cierre de ayer, el indicador selectivo Nikkei retrocedió 158,88 puntos, o 1,65%, hasta cerrar en 9.452,79 puntos. El indicador Topix, perdió 7,89 puntos, hasta los 934,52 enteros. Los descensos en Wall Street la semana anterior y el retroceso del mercado informático Globex, abierto las 24 horas, ocasionaron las ventas de los principales valores tecnológicos, dijeron los expertos. El volumen de negociaciones fue de 978 millones de acciones, frente a los 1.276 millones de títulos negociados el viernes pasado. Los valores en descenso superaron los que subieron por 890 contra 514, mientras que 120 títulos no registraron variación.
La Bolsa de Londres logró cerrar con un ligero ascenso de 0,04% pese a haber perdido durante la sesión la mayor parte de sus ganancias previas, que elevaron al «footsie» hasta 50 puntos por encima de su marca inicial. La pobre apertura de la Bolsa de Valores de Nueva York contribuyó al ajustado final vivido en Londres, que vio cómo el índice FTSE 100 ganaba sólo 1,7 punto, 0,04%, para quedar en 4.100,1 puntos. El índice intermedio FTSE 250 bajó 0,06%, 3,1 puntos, hasta 5.342 puntos. La repentina pérdida de cien puntos del Dow Jones estadounidense pilló con el paso cambiado a los inversores de la capital británica, que esperaban una apertura positiva. Las pérdidas de última hora en el parqué londinense afectaron en especial al sector bancario, que durante la jornada registró grandes beneficios tras el anuncio de resultados de HSBC. Así, HSBC, acabó con un ligero aumento de 2%, 13 peniques, hasta 777,5.
El 1,45% que perdió ayer el Bovespa, aun cuando se haya roto la línea "mágica" (para algunos) de los 13.000 puntos, no es en sí mismo preocupante. De hecho, al cerrar en 12.938,85 puntos, el índice de San Pablo repuntó lo que por la mañana alcanzó a ser una pérdida de 2,84%. De todas formas, el haber retrocedido a valores que se habían superado el 26 de mayo último no es para alegrarse. En estos momentos, más que "generadora", la Bolsa es "receptora" de cosas que ocurren en otros sectores del mercado financiero. Por ejemplo, el desplome del real que en R$ 3,07% quedó ayer en el valor más bajo desde el 16 de abril último. Otro dato en este sentido lo dio la tasa de riesgo-país que casi sin esfuerzo superó la línea de los 900 puntos básicos. Pero tenga o no fundamento, lo peor de estos tiempos son los rumores que, por ejemplo, ayer daban por renunciado al ministro de Hacienda, Antonio Palocci. Corren malos tiempos.
Podríamos argumentar que la merma que tuvieron ayer las acciones fue un simple reajuste luego de tantos récords consecutivos. Pero la verdad es que hubo un fuerte componente adicional de desconfianza que, es justo reconocerlo, tuvo mucho más que ver con la situación regional que con la local. Claro que también pesó bastante en 1,06% que retrocedió ayer el IPSA, al cerrar en 1.319,33 puntos, el mal desempeño del sector telefónico, que venía golpeado desde el viernes por el anuncio de venta de activos de CTC; y los desilusionantes números que presentó ENTEL durante el lunes. Con este escenario tan negativo, el "achique" del volumen a u$s 18,3 millones casi constituye una buena noticia. El peso, tal vez la mejor muestra del "efecto extranjero", se desbarrancó a $ 714,8 por dólar, el mínimo desde el 11 de junio. Esperemos que se pueda aguantar el "chubasco" regional.
Costó y durante la mayor parte de la jornada pareció que no se lograría, pero, para cuando sonaba la campana de cierre, el IPC quedaba una vez más del lado ganador, finalizando el día en 7.344,43 puntos (+0,33). Sin noticias locales de relevancia (ni de las buenas ni de las malas), los inversores se dedicaron simplemente a mirar qué ocurría en los EE.UU. adaptándose a los vaivenes del Norte. Con un volumen en consonancia con el período estival (es decir, bajo), el sector telefónico siguió marcando el ritmo al mercado a pesar de que fueran papeles de segundo orden, como Inbursa y Iusacell, los que lideraron las subas. A pesar del buen cierre accionario, el peso no pudo escapar al desplome de las demás monedas latinas y retrocedió para quedar en $ 10,72 por dólar. De todas formas, la tranquilidad en el mercado del dinero y las pocas operaciones de cambio apuntan a que este frente sigue tranquilo.




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