¿Cómo hacerle entender a un trabajador común que no hay fábrica, empresa o producto con rentabilidad suficiente para pagar 25% de aumento salarial que ayer los Moyano (Hugo y ahora también su hijo Pablo) lograron para los que transportan combustibles? Eso lo puede pagar -tras rodear plantas con amenazantes camiones- el petróleo, con el barril a récord mundial cercano a u$s 60. Pero nadie más. Se crea una gran diferencia salarial y social en la Argentina. Cuando los Moyano les sacan otros aumentos exagerados -bajo amenaza de desabastecer el país- a productores de gaseosas incentivan la inflación que reducirá el salario de los restantes trabajadores que nunca podrán lograr esos aumentos o perderán sus empleos si las empresas quiebran por darlos en ese alocado nivel. La Iglesia clama por la desigualdad social. Lavagna protesta. El gobierno mira sin saber qué hacer. Penoso.
El principio de acuerdo por el que se levantaron las medidas de fuerza se logró a horas de la madrugada con la presencia de representantes de Repsol YPF y de otras petroleras, y se estaba terminando de cerrar ayer a última hora entre la entidad gremial y la Cámara de Transporte de Mercancías y Residuos Tóxicos (CATAM).