13 de octubre 2012 - 23:18

Los países del FMI acordaron una actuación más decidida ante la crisis

Los ministros de Finanzas alertaron de la desaceleración económica mundial.
Los ministros de Finanzas alertaron de la desaceleración económica mundial.
Los ministros de Finanzas de los países miembros del Fondo Monetario Internacional (FMI) alertaron de la desaceleración económica mundial y pidieron más medidas efectivas para restaurar la confianza en los mercados, en el marco de la reunión anual del organismo en Tokio.

"Tenemos que actuar de forma más decidida para volver a llevar la economía mundial por el camino de un crecimiento fuerte, sostenible y equilibrado", señala la declaración final del encuentro.

"El crecimiento mundial se ha desacelerado y permanecen numerosas incertidumbres y riesgos de recaída", añade.

Pese a los avances logrados, las grandes economías -especialmente en la eurozona- tienen que seguir haciendo reformas y controlar sus presupuestos sin debilitar por ello el crecimiento, recomendó el FMI.

"No había contradicciones en nuestra recomendación a los miembros. Ésta decía que había que actuar", declaró la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, tras la sesión del Comité Monetario y Financiero (IMFC) del FMI.

Para recuperar la confianza de los mercados hay que poner en práctica rápido las importantes medidas anunciadas, añade la declaración, que menciona en concreto la unión bancaria y una mayor unión fiscal en Europa.  

También se subraya que Estados Unidos tiene que evitar el "abismo fiscal", el aumento de impuestos y recorte presupuestario que entra en vigor automáticamente en 2013.  

A su vez, a Japón el FMI le pide controlar pronto sus propios problemas de déficit.  

El Comité Monetario y Financiero pidió equilibrar la doctrina de austeridad con políticas fiscales para favorecer el crecimiento económico y salir así de la crisis actual.

"La política fiscal debería ser calibrada adecuadamente, de una forma que favorezca el crecimiento en la medida de lo posible", dijo en un comunicado el poderoso comité, encargado de definir las grandes orientaciones políticas del FMI, que junto al Banco Mundial celebraba esta semana en Tokio su asamblea anual.

El FMI se posiciona de esta forma tras varios días de declaraciones cruzadas entre los países, liderados por Alemania, que abogan por más austeridad para salir de la crisis de la deuda, y los que consideran que hay que aflojar esta doctrina para no asfixiar a las economías europeas.

El martes pasado, en su informe de coyuntura el FMI rebajó del 3,5 al 3,3 por ciento el crecimiento mundial previsto para este año y destacó que persiste un profundo clima de incertidumbre que frena el crecimiento y la creación de empleo. En el caso de España situó su pronóstico de caída para este año en un 1,5 por ciento y en un 1,3 por ciento para el próximo.

También alertó de la desaceleración en los países emergentes y subrayó el freno al crecimiento que producen los recortes. "La política presupuestaria tiene que ser tan favorable al crecimiento como sea posible", señala ahora el FMI en la declaración final.  

Lagarde explicó que se acordó que en la próxima reunión en abril se presentarán informes sobre los avances realizados en las reformas prometidas.  

Respecto del aumento de los fondos para enfrentar crisis globales, el FMI consiguió resultados positivos, pues los países se han comprometido a aumentar las reservas en 461.000 millones de dólares más hasta superar el billón de dólares. En total son 5.000 millones de dólares más que antes.

Diez países, entre ellos Alemania, Japón, Francia e Italia, firmaron durante el encuentro acuerdos para crear más líneas de crédito bilaterales por valor de 286.000 millones de dólares.

El encuentro no ha servido en cambio para avanzar en el tema de la reforma de las cuotas de voto dentro del organismo. La nueva regulación que da más peso a los emergentes no ha sido ratificada por suficientes países, lamentó Lagarde. Entre otras cosas, en el marco de la propuesta China -la segunda mayor economía del mundo- desplazaría a Alemania del tercer lugar en el organismo.

Por otra parte, en el marco de la crisis en la eurozona, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, dijo que la supervisión bancaria única no será realmente operativa antes de 2014.

Aunque su inicio legal se establezca para el 1 de enero de 2013, eso no quiere decir que pueda asumir sus tareas desde entonces, destacó el funcionario en Tokio.

"Es muy importante que hayamos dado el paso institucional hasta el 1 de enero, para que podamos prepararnos para llevar a cabo la supervisión, pero eso podría tardar perfectamente otro año más", afirmó Draghi.

"Tenemos que hacerlo rápido, pero hay que hacerlo bien", subrayó. No es tan importante cuándo entre en vigor el control unificado, siempre y cuando los países del euro cumplan su compromiso.

La planeada supervisión bancaria común es una condición necesaria para que las instituciones financieras en dificultades puedan recibir dinero de manera directa del fondo de rescate MEDE. Esta medida es especialmente importante para España, donde el gobierno no quiere que los fondos para salvar a los bancos sigan repercutiendo sobre el déficit público.

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