11 de noviembre 2002 - 00:00

Los resultados del primer trimestre de 2002 de los Bancos Argentinos reflejan sólo parte de la negativa realidad de las entidades

Luego del default de la deuda pública argentina, la pesificación asimétrica de los depósitos y los préstamos, los fallos judiciales declarando inconstitucional la pesificación y el sinnúmero de cambios, a menudo contradictorios, que el gobierno introdujera en el marco regulatorio, el cuadro del sistema financiero era, en el mejor de los casos, sombrío.

Hasta esta semana, no obstante, la profundidad del daño ocasionado era casi imposible de evaluar dado que los bancos no habían publicado estado financiero alguno luego de la debacle. A decir verdad, el retraso no fue responsabilidad unilateral de los bancos, sino que obedeció a las extensas negociaciones llevadas a cabo entre el gobierno y las entidades acerca del volumen de las compensaciones a efectuarse en forma de nuevos títulos públicos. El retraso en la presentación de balances también evitó que los participantes exhibieran patrimonios fuertemente negativos.

Los balances a marzo de 2002 incluyen la contabilización de los bonos de compensación, las pérdidas ocasionadas por la pesificación asimétrica y el efecto de la inflación. Los bonos de compensación brindados por el gobierno argentino por la pesificación asimétrica de activos y depósitos, y por la brecha negativa de la diferencia cambiaria creada por dicha pesificación, ascendió a US$4,1 mil millones para las mayores entidades del sector privado (ver cuadro). La compensación total para el sistema financiero se estima en alrededor de US$10 mil millones, aunque podría ser mayor si el gobierno cede a los mayores reclamos de los bancos. Estos mayores reclamos se refieren principalmente a la diferencia entre los depósitos pesificados a 1,4 pesos por dólar estadounidense y los depósitos retirados mediante amparos judiciales a tipo de cambio libre; y también a la diferencia que surge de la decisión del gobierno de cambiar el índice del CER (reflejo de la evolución de los precios al consumidor) por el índice CVS (reflejo de la evolución del salario promedio y por lo tanto retrasado respecto del CER) utilizado para ajustar los préstamos hipotecarios.

Los bancos reportaron pérdidas durante el primer trimestre de 2002 - en las que se incluyen los efectos de la pesificación asimétrica - que no son tan serias como podría haberse esperado. Sin embargo, se deben considerar algunos puntos al analizar estas cifras:

§ El valor real de la exposición al crédito del gobierno. Sin considerar los bonos de compensación, los mayores bancos del sector privado exhiben US$6,5 mil millones de créditos al gobierno (bonos o préstamos; ver cuadro). Si esta exposición se valuara a precios de mercado, los bancos probablemente no tendrían patrimonio.
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Los préstamos y depósitos indexados por inflación distorsionan los estados de resultados. Los ingresos y gastos provenientes de los préstamos y depósitos indexados por inflación son devengados e incrementan el ingreso financiero neto. Aunque no representa necesariamente un problema si los bancos pueden efectivamente recibir los pagos por la indexación de los préstamos, la incertidumbre acerca de su capacidad de hacerlo continúa siendo significativa, y puede estar afectando artificialmente la rentabilidad.
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Aún no se ha mostrado el impacto total de la inflación. Aunque los estados financieros incorporan el efecto de la inflación en los activos y pasivos netos no monetarios de los bancos, el mayor incremento del índice de precios mayoristas utilizado par el ajuste se verá reflejado en las cifras del segundo semestre.

Un resultado significativo de la pesificación asimétrica y la compensación resultante es el drástico incremento de la exposición de los bancos al gobierno. Como se puede apreciar en el cuadro, los bancos han incrementado su exposición a un promedio del 57% del total de activos. Standard & Poor's espera que esta situación empeore, ya que la cartera del sector privado continuó disminuyendo en el transcurso del año. En este contexto, algunos bancos están luchando por utilizar esta exposición para el pago de la asistencia financiera que recibieron del Banco Central Argentino, a fin de lograr reducir de este modo el volumen de sus balances. Independientemente de que esta medida sea aprobada, la actual exposición no es sustentable y el valor contable se halla lejos del valor de mercado de estos títulos.

Desafortunadamente, las malas noticias sobre la cartera del sector público no se ven amortiguadas por tendencias positivas en la cartera del sector privado de las entidades. A este respecto, los principales bancos han reportado un incremento promedio en el índice de préstamos irregulares de aproximadamente el 10% para el primer trimestre de 2002. No obstante, tomando en cuenta que los mayores y más numerosos incumplimientos de pago corporativos tuvieron lugar durante el segundo y tercer trimestre de este año, se puede esperar un incremento más pronunciado de los índices de préstamos irregulares en los próximos estados financieros de los bancos.

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