Brasilia (EFE, AFP, ANSA) - El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sancionó ayer la Ley de Participaciones Público Privadas (PPP), con la que se busca facilitar una serie de proyectos de infraestructura para el desarrollo del país. El mandatario advirtió que la nueva norma «no es la solución para todos los problemas» y que Brasil necesita continuar con sus reformas estructurales, consolidar la credibilidad e involucrar a toda la sociedad en el control de la inflación. La ley de PPP establece que empresarios privados interesados en participar en iniciativas en telecomunicaciones, energía, transportes y saneamiento urbano, entre otras áreas, deberán aportar 30% del capital para la realizaciónde cada obra. El gobierno,que asumirá el restante-70%, se encargará de seleccionar los grupos empresariales por intermedio de subastas. Cada una de esas asociaciones tendrá la duración mínima de cinco años y no podrá sobrepasar un máximo de tres décadas, además de asegurar contratos por un mínimo de 20 millones de reales (unos 7,5 millones de dólares).
• Inversión
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El Ministerio de Planeamiento prevé realizar unos 23 proyectos por medio de las PPP, con una inversión de 13.100 millones de reales (unos 4.850 millones de dólares) hasta 2007.
Esa integración de los intereses públicos y empresariales, muy común en Europa, se basa en compensaciones al capital privado por inversiones en obras con largo plazo de retorno, con tarifas que benefician más al interés social que a ganancias financieras.
En un discurso que hizo durante la ceremonia en la que dio su visto bueno a la ley, Lula (cuyo mandato concluirá en diciembre de 2006) señaló que hasta el fin de su gestión «probablemente» no se logren «grandes acuerdos». Agregó: «Independientemente de cuál sea el gobierno, dentro de ocho o nueve años (el entonces gobernante) contará con un instrumento sólido».
El mandatario indicó, además, que «el pueblo no quiere saber si las obras son hechas con dinero del Estado o con dinero privado; el pueblo quiere que sus hijos jueguen en calles con cloacas y agua potable. Y eso es lo que nosotros vamos a hacer». «Este proyecto acaba con una cuestión ideológica en el saneamiento básico. El saneamiento es de responsabilidad del Estado, sólo que el Estado no lo hace y el pueblo sigue pisando en las cloacas a cielo abierto durante décadas y décadas. Si el Estado no lo puede hacer, vamos a hacer una sociedad para que lo haga la iniciativa privada.»
El ministro de Economía, Antonio Palocci, afirmó que la aprobación de la norma no agota los cambios que el país precisa hacer, «pero marca el ingreso de Brasil en una estructura institucional moderna». Lula elogió el apoyo del Congreso para la aprobación de las reformas. «Si hacemos una retrospectiva, veremos que en estos dos últimos años votamos cosas que parecían imposibles, que estaban en el Congreso hace 12 o 13 años», expresó.
El ideólogo del proyecto, el ex ministro de Planificación y actual presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, Guido Mantega, afirmó que la ley « permitirá impulsar las inversiones privadas en el país bajo la orientación del Estado. Es una ley que reúne la experiencia de otros países combinada con la realidad brasileña, todo ampliamente discutido en el Congreso».
Durante el trámite parlamentario, el proyecto fue criticado por varios legisladores, como el senador Pedro Simon, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).
Dejá tu comentario