"Lula se volvió ortodoxo porque no hay otra opción"
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Periodista: El crecimiento que se está dando en la actividad está siendo posible porque las empresas tienen capacidad instalada ociosa, pero ¿cuánto tiempo más se puede crecer sin crédito?
Orlando Ferreres: Se podría crecer este año y un poquito del año que viene. Pero no más allá de eso. Ahora se está creciendo con autofinanciamiento. Pero además se requiere un poco más de mercado interno donde no se ve ninguna reactivación. El capitalismo vive del crédito y sin crédito no hay expansión de la producción. Con crédito se podría tener mucha más reactivación. Hay liquidez en los bancos, pero están reacios a prestar por precaución. Por eso, ésta es una recuperación a niveles que ya se habían logrado anteriormente. En la industria se está usando la capacidad instalada anterior. Igual, un crecimiento como el de enero mayor a 15% en la industria aun comparando con niveles muy bajos, es un dato muy relevante.
P.: La devaluación abarató el costo de la mano de obra y encareció el costo del capital. Este cambio en los precios relativo, ¿puede ayudar a que el desempleo se reduzca más de prisa de lo que crezca la economía?
O.F.: Algo de eso hay. Pero no tanto porque cuando bajó mucho la actividad, las empresas no sacaron a toda la gente que podían no necesitar sino que la sostuvieron en parte porque la indemnización era doble. O sea que ahora la economía puede crecer más de lo que va a crecer la ocupación.Y entonces podemos tener una reactivación con no mucha demanda de empleo. Y eso cómo se comprueba: el valor agregado por persona ocupada bajó 7% el año pasado. Eso nos mide la competitividad real de la Argentina. Cuánto produce cada persona en el país.
P.: En el plano fiscal, la inflación ayuda, pero ¿Duhalde compromete esa mejora con el aumento del gasto?
O.F.: Sí, claro. Hay un aumento de 13% en gasto de personal. Y todo el gasto Jefas y Jefes de Hogar. Y a su vez como se paralizó la inflación no hay más aumento de la recaudación más que a 5.500 o 5.600 millones por mes. Falta ver qué pasa con las tarifas. Tenemos además unos $ 3.200 millones de atrasos con exportadores que equivale al gasto anual del plan Jefas y Jefes de Hogar y eso habrá que blanquearlo.
P.: ¿Cuál sería el mejor candidato para generar confianza?
O.F.: Por el lado de Menem tenemos una política adecuada a las circunstancias, lo mismo sucede con Ricardo López Murphy. En tanto Kirchner y Elisa Carrió serían una especie de Lula, pero Lula es una especie de Menem en la práctica, que aumentó el superávit primario de 2 puntos a 4,2 puntos del PBI y se volvió una especie de Menem cuando llegó al poder con una política más ortodoxa que Cardoso y más ortodoxas que las que hizo Menem.A lo mejor Carrió o Kirchner se vuelven ortodoxos.
P.: ¿Cómo ve este giro de Lula a la derecha?
O.F.: Muy bien. Se nota que trata de olvidarse de las ideologías y convertirse en una persona de resultados. Tiene una ética del resultado: dónde va a estar el resultado para la gente pobre que él representa y eso va a estar en la educación y con crecimiento económico para lo cual tiene que haber estabilidad de precios y reglas de juego claras. Lula va para ese lado. Pagar la deuda externa que es manejable, y la deuda interna que es un problema serio. Tiene una posición ortodoxa porque no hay muchas alternativas. Cuando se analizan los números son los mismos en cualquier lado. Los números no tienen ideología.
P.: Hay quienes dicen que los inversores le están dando a Lula su luna de miel...pero que hay mucha cautela todavía y temor a que Brasil termine igual que la Argentina.
O.F.: Por ahora los inversores están contentos. La pregunta es ¿qué va a pasar con su apoyo político en la medida que está adoptando políticas más ortodoxas que Cardozo? Y eso recién se va a ver en octubre. Hasta ese momento va a haber cautela. Va a ganar apoyo de los sectores que quieren las reglas de juego claras y perder de aquellos que siempre quieren sacar alguna ventajita. Lula le da prioridad total al programa de hambre cero y a la educación. Esto puede generar un Brasil muy buenoy generar una corriente de inversiones.
P.: Por ahora es el Menem de la Argentina...
O.F.: Por ahora lo está siendo. Esperemos que tenga los aspectos buenos de la política de Menem. Yo quisiera pensar que pueda ser el Felipe González de Brasil que tuvo éxito y sucesión de sus políticas y mantuvo España con crecimiento económico sostenido y estratégico. Y no que cada gobierno que vino cambió el modelo. En la Argentina, en cambio, me recuerda a los arrieros cuando van llevando las tropillas de vacas y algunas vacas se van quedando retrasadas. La frase que se usa es «el que venga atrás que arree». O sea le dejo el problema al otro, al que viene. Y ése es el problema de la Argentina: no se enfrentan los problemas y se los deja al que viene atrás. Esta es la frase que tendríamos que erradicar acá, y que Lula está tratando de erradicar en Brasil porque está enfrentando los problemas desde el primer día.




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