Con los datos quearrojó el Plan Canje en la mano y la seria amenaza de nuevas suspensiones depersonal en las principales terminales automotrices del país, José LuisMachinea habría ordenado ayer a Javier Tizado rever su posición de no otorgarbeneficios impositivos de ningún tipo a este sector.
El ministro de Economíase había comprometido en julio pasado a analizar algún tipo de política fiscala favor de las terminales para cuando terminara el Plan Canje, y si laproducción no reaccionaba. Sin embargo, el lunes, Tizado rechazó cualquieralternativa de este tipo en una
reunión que elfuncionario mantuvo con los ministros de Industria de Buenos Aires, Córdoba ySanta Fe. Ayer, Machinea dijo desde Brasil que en los próximos días sereunirá con los tres enviados provinciales, Federico Scarabino, Juan Schiarettiy Miguel Paulón, para estudiar las alternativas impositivas que podríanaplicarse.
La base del acuerdoestaría relacionada con el avance del acuerdo sectorial con Brasil. Una de lasideas que podrían implementarse, lanzada por el ministro santafesino, es queexista un estímulo fiscal para las empresas que utilicen más auto-parteslocales, y a medida que esos contenidos se incrementen más serían losincentivos. El aporte impositivo sería dividido en partes iguales, según lapropuesta provincial, desde los gobiernos provinciales y la Nación. Sin embargola idea de Tizado es que la mayor parte recaiga sobre las provincias, quedeberían cobrar menos impuestos internos.
A la necesidad deutilizar autopartes para conseguir estas desgravaciones, habría que sumar quelas terminales deberían incluir dentro de este programa a sus modelos nuevos,para que esta empresas puedan modernizarse junto con los proyectos de lasterminales.
Por otro lado seconoció que dentro del Plan Canje que terminó ayer quedaron sin entregaraproximadamente 55.000 certificados, de los cuales 30% correspondería aunidades prove-nientes de dependencias del sector público en todas sus líneas(nacional, provincial y municipal). Se estima que más de 5.000 bonos quedaronsin usar por fallas técnicas al dar de baja las unidades.
En las concesionariasreconocen haberse quedado con certificados pero no en gran cantidad ya que loscompraban a particulares o «bolseros» según las ventas que iban efectuando. Sibien no se descarta que hayan maniobras para colocar bonos aún vencido el plazo(mediante la alteración de fechas) el tema que preocupa es que hayanpresentaciones judiciales por inseguridad jurídica. Esto es porque cuando selanzó el Plan Canje no tenía plazo de finalización y mucha gente entregó suauto pensando en comprar otro cuando juntara el dinero necesario. Conposterioridad, el gobierno dispuso ponerle una fecha límite, lo que alteró lasreglas del juego.
Tal como se habíaprevisto, el gobierno de Fernando de la Rúa no avaló ninguno de los reclamospara prorrogar hasta fin de año el plan, con lo cual parecería que ayer fue lajornada final para este proyecto. El Plan Canje nació en mayo pasado a partirde una iniciativa del entonces secretario de Industria, Alieto Guadagni, eimplicó que aproximadamente 300.000 unidades usadas pasaran a desguace. De esas245.000 se transformaron en vehículos cero kilómetro.


