José Luis Machinea, por pedido expreso del presidente Fernando de la Rúa, sintonizó ayer con el resto del gobierno nacional y aseguró que la Argentina adoptará una posición común con Brasil y el resto del Mercosur frente a Chile por el acuerdo de libre comercio firmado por este país y Estados Unidos.
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El cambio de posición se conoció ayer oficialmente a través de un comunicado del Ministerio de Economía firmado por Machinea en el cual se afirma que «entre las prioridades de la Argentina, el fortalecimiento del Mercosur ocupa un lugar central». El texto resaltó, además, que «fue en ese contexto que hace algunos días mencioné la conveniencia de que nuestro país, a través del Mercosur y en conjunto con los demás países miembros, acelere el proceso de negociaciones con el NAFTA (el TLC de América del Norte, entre EE.UU., Canadá y México), sin excluir otros bloques, a fin de potenciar el crecimiento de la región».
Puntualizó también que «mis aclaraciones deben entenderse como una convocatoria a los demás miembros del Mercosur para avanzar en este proceso, a la luz de las oportunidades que parecen abrirse en las presentes circunstancias». El ministro debió aclarar la situación, ya que se lo había señalado como crítico a la decisión del gobierno argentino de cuestionar la decisión de Chile de recomenzar sus negociaciones con Estados Unidos.
Específicamente Machinea dijo durante un almuerzo con empresarios norteamericanos el viernes pasado al mediodía en el Hotel Panamericano, que sentía «cierta envidia» de Chile por haber podido avanzar en ese acuerdo, y que esa línea de negociación debía ser la que tendría que defender la Argentina «para abrir más su economía».
Paralelamente a estas declaraciones el gobierno brasileño anunciaba a través del canciller Luiz Felipe Lampréia que de confirmarse la situación chilena, se «suspendería» el proceso de ingreso de ese país como socio pleno del Mercosur y que además se le exigiría al gobierno de Ricardo Lagos compensaciones esa decisión.
El martes fue el vicecanciller Horacio Chighizola el que aclaró oficialmente la posición argentina, al declarar que para tener una visión definitiva sobre la actitud que el bloque tomaría ante Chile, se debería esperar a que Lagos explique su posición durante la próxima cumbre de presidentes del bloque que comenzará el jueves próximo en Florianópolis.
Sintonía
Finalmente fue Fernando de la Rúa desde Costa Rica el que oficializó definitivamente esta posición argentina, con lo cual restaba que Machinea aclare que sintoniza con la política exterior argentina en este tema. El documento de ayer aportado por Economía parece cumplir esta función. Mientras tanto, y aunque el presidente Ricardo Lagos aseguraba que su país «quiere tener un entendimiento comercial, político y cultural con el Mercosur», Chile comenzó ayer formalmente a negociar con Estados Unidos su tratado de libre comercio.
El hecho se produjo cuando la canciller chilena, Soledad Alvear, se reunió en Washington con la representante de Comercio de los Estados Unidos Charlene Barshefsky, la encargada de negociar por parte del gobierno de Bill Clinton.
Alvear dijo ayer ante periodistas norteamericanos luego de haberse reunido con la funcionaria que «Chile mantendrá su autonomía y continuará con el proceso de negociaciones con Estados Unidos» ya que su país «tiene abiertas todas las opciones». El proyecto chileno de firmar este acuerdo comenzó después de la Cumbre de las Américas de 1992, cuando el presidente Bill Clinton prometió la inclusión de Chile.
Dos años después el intento del gobierno chileno no prosperó en Washington por la falta de apoyo en el Congreso para un tratamiento acelerado en el Legislativo. En 1996 otro esfuerzo de Chile, sin el «fast track», tampoco tuvo éxito.