6 de diciembre 2000 - 00:00

Machinea se enojó pero prometió que habrá "prosperidad"

«El gobierno no cambió el rumbo económico ni lo vamos a cambiar, señor Pou», dijo José Luis Machinea al contestarle al presidente del Banco Central. El ministro de Economía cerró ayer la «Noche de los Banqueros» defendiendo abiertamente su gestión y asegurando que en estos días «se están dando las condiciones para comenzar a crecer» y convencido de que «el 2001 se recordará como el año del comienzo del despegue económico» y de «la prosperidad de los argentinos».

Estas palabras también habrían tenido destinatarios: los financistas y empresarios que escuchaban atentamente y habían coincidido antes con el dueño de casa, Eduardo Escasany, que dijo que la economía
«está estancada» y que la situación «no pudo revertirse luego de un año de gobierno».
Machinea, al promediar su mensaje durante el tradicional brindis de despedida del año organizado por la Asociación de Bancos Argentinos (ABA), miró de reojo a Pou (que minutos antes había cuestionado al gobierno por no hacer las reformas necesarias para mejorar la economía y haber cambiado el rumbo original de previsión fiscal, y le dedicó la única frase con nombre y apellido concreto. Más adelante, pero sin dedicatoria, también contestó a otra acusación de Pou que simplemente escuchó las palabras ministeriales con los brazos cruzados y una peque-ña sonrisa. El titular del BCRA había dicho que la Alianza «tiene una gama de opiniones». Machinea aseguró que el gobierno «tiene muy firmes sus convicciones» lo que se demostró «cuando enfrentó con éxito la crisis política por la renuncia del vicepresidente y la Alianza se mantuvo». Casi irónicamente dijo luego de finalizar su discurso que el mensaje de hombre fuerte del BCRA «fue muy bueno».

Más allá de las frases dedicadas a Pou, Machinea intentó levantar (sin éxito) el ánimo de los banqueros y reclamar más compromiso con la economía argentina.


Crecimiento

Antes había asegurado que «con el apoyo del blindaje financiero «estamos hoy en condiciones de restablecer el sendero del crecimiento sostenido que regenere el círculo virtuoso de más rentabilidad, inversión y empleo». Antes, Escasany había asegurado que «ese estado de ánimo es el resultado del estancamiento económico de dos años que no ha podido revertirse luego de un año del nuevo gobierno».

Escasany pidió también a Machinea una profunda reestructuración del Estado, más desregulación en la economía, mejorar la competitividad de la economía y aumentar la reducción del gasto público.


El único anuncio que hizo ayer Machinea fue el anticipo de que en la próxima cumbre presidencial de jefes de Estado del Mercosur, que se concretará entre el jueves y el viernes de la semana próxima en Florianópolis, se firmará finalmente el demorado acuerdo para comenzar a coordinar variables macroeconómicas entre la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Este acuerdo, negociado por el Ministerio de Economía, será el aporte concreto de esa cartera al Mercosur en días donde la estabilidad del bloque estuvo algo cuestionada por el acuerdo de libre comercio entre Chile y Estados Unidos. En algún momento Machinea había dicho que sentía «envidia» de Chile, lo que provocó algún enojo presidencial. Con el anuncio de ayer sobre las variables macroeconómicas del Mercosur y la confianza en el bloque, el ministro lavó parte de sus culpas con Brasil.


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