29 de mayo 2001 - 00:00

Magalhaes renuncia, pero promete dar un dolor de cabeza a Cardoso

San Pablo - Antonio Carlos Magalhaes promete una caída ruidosa. No sólo porque pasado mañana, en Salvador (Bahía), su patria, pretende reunir a 50.000 personas y a varios artistas -Gal Costa, entre ellos-para homenajearlo. También porque amenazó con denunciar vaya a saber qué contubernios de Fernando Henrique Cardoso en la redacción de su renuncia al cargo de senador.

Magalhaes fue presidente del Senado durante casi toda la gestión Cardoso, representando al Estado de Bahía, donde fue gobernador y funciona como amo y señor (como si fuera Menem en La Rioja o Vicente Saadi en Catamarca) desde la época del gobierno militar al que estuvo aliado. Con el presidente-sociólogo formó una pareja curiosa: uno, intelectual con origen en el centroizquierda; el otro, un pragmático que mantuvo siempre una relación casi física con el poder. El experimento, casi tecno-pop, duró más de lo que deseaba Doña Ruth Cardoso, la antropóloga y primera dama brasileña, que siempre despreció a Magalhaes. A comienzos de este año el caudillo perdió la presidencia del Senado después de una polémica insultante con su sucesor, Jader Barbalho. Después acusó a Cardoso de corrupción y comenzó a ser investigado por haber violentado el secreto de una votación en la Cámara alta. Ayer volvió sobre el presidente brasileño: «Trabajó para mi desafuero».

Disimulo

Magalhaes estuvo a punto de que le quitaran los fueros pero decidió renunciar antes. Tal vez por eso promete desde el fin de semana complicar al presidente en el texto de esa renuncia. Como si Cardoso no tuviera ya bastante con las denuncias que caen sobre el ex presidente del Banco Central, Chico Lopes (antecesor de Arminio Fraga y acusado de haber dado información privilegiada a banqueros amigos), que rozan a Pedro Malan, el ministro de Hacienda. La alegría de hoy, en el Pelourinho (centro colonial de Salvador que el senador hizo restaurar) intentará disimular la caída del hombre que fue, por momentos, más poderoso que Cardoso en Brasil. Es que si algo no se le puede reprochar al hombre fuerte del Partido del Frente Liberal es que supo llevar su cinismo hasta el humor, como quedó demostrado en la página de presentación de su figura como titular del Senado, en Internet. Allí decía que «la relación de un político con la prensa puede pasar por tres carriles: el periodista puede requerir información, un puesto público o, sencillamente, dinero». Después comentaba que los políticos suelen correr el riesgo de cometer, en este orden, tres errores: ofrecerle dinero a quien pide información, trabajo a quien pide dinero o información al que pide trabajo».

Regordete, de pelo y bigotes blancos, ACM -se lo conoce así, por sus iniciales-es un exponente casi literario de los denominados «coroneles» del nordeste brasileño que tan bien retrató Jorge Amado. Se lo conoce también como «Tonino Malvadeca», una manera de aludir al costado más controvertido de su figura. Los rumores sobre él tocan el límite: hay versiones que le adjudican haber mandado a matar a su yerno por un malentendido de negocios, razón por la cual se habría suicidado más tarde su hija. Su otro hijo, Luiz Eduardo, fue una de las principales espadas de Cardoso en el Congreso y uno de los candidatos más firmes a sucederlo en 2002 si no fuera porque murió en 1998, trotando por un parque de San Pablo. Pero los rumores tampoco dejan que ese heredero muriera en paz: quieren que el final haya sido por sobredosis.

Prebenda

Magalhaes se derrumbó con la desaparición de su hijo y más de un ventajero descubrió que hacer homenajes a Luiz Eduardo era una forma de conseguir fácilmente alguna prebenda de su padre. Por eso Brasil y especialmente Bahía están llenos de monolitos, monumentos o lugares casi insignificantes que llevan su nombre.

Otra cosa fue el problema político, que afectó al padre y al presidente. Cardoso no encontró más un candidato digno de sucederlo conservando la alianza electoral inestable que lo mantuvo en el poder. Magalhaes desvarió en medio de duelo y hasta pensó en heredar ahora a su hijo asumiendo una candidatura a presidente que resulta casi patética. Por más que no debería descartarse su éxito como postulante a senador o gobernador de Bahía, donde su prestigio parece blindado. Casi más poderoso que Cardoso por su manejo de la mayoría del Congreso, ACM controló -gracias al loteo de cargos de la coalición gobernante-el área de energía. Sus entenados allí fueron los responsable de la crisis que aqueja hoy a Brasil, capaz de triturar lo poco que queda del prestigio de Cardoso. Pero pocos conectan hoy una historia (la del prolongado apagón del país) con la otra (el ocaso de ACM), por más que sean las dos «novelas» que más atraen la atención de los brasileños.

Relación

Directo, por momentos prosaico y tosco, Magalhaes mantiene desde hace años, sin embargo, una relación fraternal con Paulo Tarso Flecha de Lima, el actual embajador de Brasil en Italia y anterior embajador en Washington. Se trata de una de las figuras principales de Itamaraty. Esa amistad tan estrecha se extendió también, acaso de manera más intensa según indican las versiones en Brasilia, a Lucia Flecha de Lima, la esposa de Paulo Tarso. El vínculo de ACM con la «embaixatriz» se habría intensificado después de que el poderoso diplomático quedara hemipléjico. «Doña Lucia» es una de las mujeres más interesantes de Brasil. Lo descubrió temprano Lady Di. Mientras vivía con su esposo en Londres, representando a su país, trabó una relación tan estrecha con Diana Spencer que cuando la princesa se enemistó con el príncipe Carlos y el resto de la familia real, buscó asilo en la residencia de los Flecha de Lima, ahora en Washington. Todo un problema para Brasil, que debió ver cómo en una de sus representaciones se alojaba a la princesa disidente, lo que obligó a elevar la altura de la tapia que rodea la embajada para inhibir a los fotógrafos indiscretos (a los que, sin embargo, se daba de comer todas las noches). La amiga de ACM no sólo dio refugio y administró las apariciones de Lady Di, muchas veces aconsejada por el habilidoso senador. También la asesoró durante todo su conflicto con la casa real británica y hasta se le atribuye haber escrito la declaración de prensa en la que la princesa fijó sus postura pública frente a la corona después del divorcio, además de haber sido su confidente durante todo el romance con Dody Al Fayed.

De Lucia Flecha de Lima se cuenta que es una de las mujeres con mayor manejo social del poder de su país. A tal punto llega esa seguridad en sí misma que, en ocasión de un almuerzo ofrecido en la embajada en Washington, recibió la visita de
Hillary Clinton con la que tuvo el siguiente diálogo:

-Bienvenida presidenta.

-No me llames presidenta, llámame Hillary.

-Magnífico Hillary. Ahora voy a estar atenta a como te comportes durante el almuerzo y al final te diré si en vez de llamarme embajadora me llames Lucia.

A nadie debería haberle llamado la atención semejante aridez y sarcasmo. Es la misma manera en que ACM trató a Cardoso durante los seis años en que fueron socios.

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