A diferencia de otras visitas del mismo tipo, en general rutinarias, la presentación de Julio De Vido, mañana, en el Council of the Americas de Nueva York, ha generado expectativas. Este ministro ha sido puesto como blanco móvil de muchos opositores del gobierno desde la salida de Roberto Lavagna. Pero los cambios en Economía lo convirtieron también en el hombre más gravitante del gabinete Kirchner. Sin embargo, para una audiencia de ejecutivos norteamericanos como la que escuchará a De Vido mañana acaso resulte más interesante que sea él quien administra la relación entre la Argentina y la Venezuela bolivariana de Hugo Chávez. La visita del ministro, que deberá explicar los cambios introducidos en el gobierno la semana pasada, se iniciará hoy con una avanzada de empresarios -multinacionales y argentinos- que compartirán una comida ofrecida por los titulares del Council en la sede de Park Avenue.
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Aquel brillo desapareció de las tertulias de Park Avenue, donde tiene su sede este « consejo». Tanto que sus antiguos mecenas, como el mismo Rockefeller, Bill Rhodes o Brian O'Neill quedaron reducidos ahora a Susan Seagal, asistente administrativa de todos ellos en los '80 y '90. Ni Alan Stoga, aquel lobbysta contratado por Eduardo Duhalde para explicar lo inexplicable en el Hemisferio Norte (pesificación asimétrica, ley de quiebras, megadevaluación, pulverización de todos los contratos, etc.), concurre ya a las rutinas de la institución.
Aun así, el programa que organizó la señora Seagal para esta semana tendrá su atractivo porque, en alguna medida, transgrede lo convencional. Allí se hará escuchar el gobierno argentino en la voz de Julio De Vido. El hecho es de por sí curioso: Néstor Kirchner podría haber enviado a Manhattan a su esposa Cristina o a Alberto Fernández, las dos figuras que habitualmente le sirven de carta de presentación ante audiencias culturales, extranjeras o institucionales. Es cierto es que Felisa Miceli todavía «está verde» como ministra para solventar los interrogantes de un auditorio empresarial, cuando no se cumplió más de una semana desde su designación. Pero tal vez Carlos Zannini podría demostrar en ese foro sus dotes de intelectual y bien informado en cuestiones internacionales que le hacen sus amigos. Sin embargo, Kirchner resolvió que sea De Vido quien se presente ante los ejecutivos neoyorquinos para demostrar que en el país existe un buen clima de negocios.
Es cierto, también los interesados en la Argentina de Nueva York (había anoche 120 inscriptos para asistir a la charla del ministro) estarán frente al nuevo hombre fuerte del gobierno, ya que este arquitecto se ha convertido desde la salida de Lavagna en el hombre que más poder administrativo (tal vez no político) reúne entre sus manos, sobre todo una vez que se conoció el armado del equipo de Felisa Miceli.
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