25 de enero 2007 - 00:00

Manía de todos los presidentes

Kirchner se sumó desde ayer a la lista de presidentes que dieron vuelta el vapuleado sistema jubilatorio argentino. En la historia, esos cambios tuvieron un fin preciso: alimentar la pasión de los gobernadores por los fondos acumulados para las futuras jubilaciones. Tendrá que esforzarse la actual administración para demostrar lo contrario. Hasta anoche, justificaba la reforma en que es un ataque al último símbolo de la economía de Menem.

Con el argumento de que los desajustes se generaron con la creación del sistema de capitalización en la gestión de Carlos Menem y con los cambios de reglas que siguieron, el gobierno ahora incentivará la vuelta al sistema de reparto, incrementando las arcas de la ANSeS que ya buenos servicios le prestaron al Tesoro en 2006 con préstamos por más de $ 2.500 millones.

Nadie en el país criticaba ayer la reforma que permite, aunque sea temporalmente, volver del sistema jubilatorio de capitalización al de reparto. Ni siquiera lo hicieron los representantes de las AFJP que, ante lo inevitable, aceptaron la medida, mientras reclamaban que el aporte personal volviera a 11% dentro de un año desde 7%, que Néstor Kirchner acaba de prorrogar por otros doce meses.

Fue ése, precisamente, el otro cambio por el que, sin darse cuenta los propios trabajadores, el Estado metía la mano en los bolsillos al reducir Domingo Cavallo en octubre de 2001 esa retención para volcarla al consumo en una economía que marchaba a toda máquina hacia una crisis recesiva. Esa diferencia -que no existió para la jubilación estatal que continuó y continúa recibiendo el aporte de 11%-provocó también que los fondos en las cuentas de capitalización menguaran, reduciendo aún más el horizonte de un retiro digno.

En el gobierno se utilizaba ayer ese hecho como explicación de la oportunidad de permitir a los futuros jubilados optar por el régimen de reparto ante el cambio de reglas que ese hecho provocó.

No fue la única modificación al régimen mixto que se sancionó hace poco más de 10 años; la colocación compulsiva de bonos del Estado en las AFJP, también en medio de esa crisis, cambió todas las ecuaciones. Se alejó en ese momento la idea de un sistema que contara con fondos previsionales intocables, los que sufrieron la misma pérdida de valor que el resto de los ahorristas argentinos (y extranjeros que habían invertido en el país). Las AFJP, mientras tanto, se escudaban en que esa operación había sido hecha con el «revólver» del ministro en la cabeza, argumento que no resiste análisis legales.

Lo cierto es que las reglas habían cambiado: Cavallo dinamitó en medio de la crisis de 2001 el mismo sistema que él creó, por ser la única fuente de financiamiento que le quedaba entonces.

Como justificación para el cambio, ni el gobierno, ni el radicalismo, el ARI, la izquierda y hasta algunos partidos provinciales, podrían haber encontrado mejor argumento, ya que la propuesta conocida ayer viene siendopresentada por distintos partidos en el Congreso desde hace más de 10 años.

Podría adjudicarse a Juan Domingo Perón el primer cambio importante en el sistema previsional argentino.

En 1945, extendió la jubilación obligatoria a casi todos los trabajadores en relación de dependencia. Hasta ese momento, el sistema que imperaba en la Argentina era reducido, pero bastante asimilable al que se aplica hoy en muchas empresas en los Estados Unidos.

En ese año, los empleados de comercio y los ferroviarios ya tenían su caja, que operaba con un sistema similar al de capitalización, con aportes individualizados, obteniendo rentabilidad en la inversión, por ejemplo, de cédulas hipotecarias que financiaban la construcción de viviendas. El sistema funcionaba así desde la década del 30.

Perón, entonces, comienza a universalizarlo, pero la llegada de la inflación, como fenómeno no sólo nacional sino también global, precipitó el armado del sistema de reparto.

En esa carrera, la dictadura de Juan Carlos Onganía aportó otro escalón al concluir esa universalizacióny llevarla a un sistemaque unificó todas las cajas. El salto siguiente más importante llegó con la semiprivatización del sistema en el gobierno de Menem. Desde que se instauró, comenzaron los reclamos. por habilitar la vuelta al sistema de reparto.

En el Congreso esa presión se agudizó después de la devaluación por los estragos que ésta, junto con el default y la inflación, produjo en la jubilación futura de los argentinos.

Prueba de eso es que el radicalismo salió ayer inmediatamente a apoyar el anuncio hecho por Sergio Massa: «le agradezco el impulso que ha decidido darle a un proyecto de ley que presentamos en agosto pasado», dijo el jujeño Gerardo Morales, presidente de la UCR y senador.

Es imposible recordar la cantidad de sesiones en que, desde el ARI, María América González insistió con sus proyectos de libre elección y hasta un oficialista, el santafesino Oscar Lamberto, presentó el año pasado un proyecto similar al que ayer anunció Massa, aunque el oficial será el único proyecto que se tratará en el recinto.

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