13 de enero 2006 - 00:00

Más confusión por el gas boliviano

Eduardo Fellner
Eduardo Fellner
En medio de la incertidumbre sobre la actitud que adoptará el futuro gobierno de Bolivia en relación con la venta de gas a nuestro país, el gobierno de Néstor Kirchner firmó ayer una carta de intención con el gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, para construir un nuevo gasoducto de sólo 95 kilómetros de longitud que conectaría el sur de Bolivia con esa provincia norteña.

En medios oficiales se estima que la iniciativa contará con el aval del futuro gobierno de Evo Morales porque también permitiría abastecer de gas a localidades ubicadas en el sur boliviano. No obstante, el anuncio resulta por lo menos llamativo cuando todavía no asumió el nuevo gobierno y aún hay dudas sobre la visita de Morales programada para el próximo 17.

El proyecto no tiene relación con el denominado Gasoducto del Nordeste, que tenía más de 1.000 kilómetros de longitud y exigía una inversión de u$s 1.000 millones sólo en nuestro país. Por esa cañería debía llegar gas boliviano por 20 millones de metros cúbicos diarios.

• Dudas

Este emprendimiento es el que más dudas suscita por las siguientes razones:

• Demanda una inversión de u$s 3.000 millones en Bolivia por parte de las petroleras para desarrollar las reservas que justifique la construcción del gasoducto.

• Para que las empresas decidan concretar el proyecto necesitan seguridad de que Bolivia no dará marcha atrás después por razones políticas.

• La cantidad de gas a transportar equivale a 15% del que se consume actualmente en nuestro país.

• Cuando las futuras autoridades de Bolivia hablan de aplicar precio internacional para el gas, se refieren a esos 20 millones en particular, mientras que para la importación prevista para este año ubicada en 7,7 millones como máximo se menciona un alineamiento con el valor que paga hoy Brasil, no demasiado alejado del que ya abona nuestro país.

De todos modos, ayer los funcionarios argentinos mezclaron un poco los términos al anunciar un nuevo ducto con el sur de Bolivia que requiere una inversión de $ 18 millones. Según el ministro de Planificación,
Julio De Vido, se trata de la obra que dará a la Argentina la « mayor integración con Bolivia».

El nuevo ducto arrancará desde el gasoducto norandino por el que llega gas argentino al norte chileno, y en paralelo a las rutas nacionales 9 y 40 se extenderá a la ciudad de La Quiaca.

Esto significa que en principio es una cañería en territorio argentino que se conectará eventualmente con Bolivia. El Estado nacional dispondrá de $ 12,6 millones para la obra, mientras Jujuy se comprometió a gestionar los aportes restantes hasta $ 18 millones.

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