Más que lo energético, el riesgo mayor es inflación
A Javier Alvaredo y Manuel Sánchez Gómez -integrantes del estudio MVAS Macroeconomía, que fuera fundado por Mario Vicens- se les encomendó la tarea de ser parte de «El economista del mes». Sabido es que 2007, salvo catástrofe, debería ser otro año de fuerte alza en la actividad. Pero van más allá y plantean cuáles son los sectores ganadores y perdedores, y hasta recomiendan las medidas que se deberían adoptar para aprovechar al máximo el inédito contexto internacional que da pie a esas perspectivas alentadoras.
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4) ¿Cómo está actuando el Banco Central con la política monetaria?
En 2006 fue consistente con una tendencia gradual hacia un nuevo equilibrio monetario en un contexto de incertidumbre respecto de los verdaderos parámetros del modelo. La política monetaria adoptó un sesgo levemente contractivo que es correcto. El programa monetario de 2007 es muy parecido al del año pasado, y vemos a M2 creciendo nuevamente por debajo del PBI nominal, con componentes como el circulante estabilizados. Por otro lado, el crédito al sector privado va a continuar expandiéndose y eso es positivo. Eso sí, el BCRA va a tener que hamacarse y continuar esterilizando. El riesgo, paradójicamente, viene por el lado de un contexto muy favorable en los mercados de capitales internacionales, lo que sumado al hecho de que los papeles argentinos ofrecen un rendimiento muy interesante generan una combinación muy atractiva para los inversores financieros. Eso podría generar algún problema -de los buenos- ya que el excedente de divisas en el mercado de cambios, lejos de contraerse hasta podría ampliarse de la mano de una perspectiva muy favorable por el lado de la balanza comercial. Ahí habrá que intervenir más de lo previsto para afianzar la política de sostenimiento de un tipo de cambio competitivo, estable y con recuperación del salario real. Por eso insistimos en que el Tesoro debe auxiliar en esta tarea. En ese contexto de intervención, esterilización, y con el parcial agotamiento de algunos factores como la cancelación anticipada de redescuentos, o la estabilización de la demanda de circulante, el BCRA verá reducido en parte el superávit cuasi fiscal que está obteniendo. Como observamos al BCRA preocupado con evitar entrar en rojo, vemos que va a necesitar a fin de año un dólar levemente por encima de lo que cerró el año anterior ($ 3,16). Sí habrá mayor volatilidad con alguna presión a apreciarse durante el primer semestre. Si bien es cierto que ese salto del dólar al final del año puede generar alguna presión inflacionaria, no coincidimos con otros colegas que sostienen que con sólo dejar caer el tipo de cambio se soluciona el problema inflacionario. El inconveniente a esto es que la CGT de Hugo Moyano va a seguir pidiendo el mismo aumento de salarios sea cual fuere el valor del dólar, y si bien coincidimos en que el peso se apreciará en términos reales, no hay certeza de cuál es el nivel de equilibrio de largo plazo. Por eso lo adecuado de que se adopte el camino gradual.
5) ¿Cuánto tiene que ver esa dosis de suerte en la recuperación de la economía?
Negar que la suerte ayuda sería una necedad. Pero Chile tuvo diez veces más suerte (los términos de intercambio mejoraron 70% vs. 7% de la Argentina). Otro ejemplo, Brasil enfrentó un contexto muy similar al nuestro, y sin embargo le cuesta bastante crecer.
Siguiendo con Brasil, es un factor externo que en el pasado jugó muy a favor y en el último tiempo estuvo ausente. La realidad es que este contexto está ahí, que pareciera que va a seguir estando allí, y que aprovecharlo como se lo está aprovechando significa que algunas cosas bien se han hecho, o que no se cometieron tantos errores. De todos modos, sería bueno que se pueda aprovechar más este momento favorable.
6) ¿Cómo se podría sacar más rédito del actual contexto internacional?
Una vez que las urgencias de corto plazo quedaron atrás, habría que ver el modo de ir dando mayor horizonte al contexto local a fin de continuar incrementando los niveles de inversión, y mejorando la calidad de la misma. También habría que tomar ventaja de los recursos excedentes que el nivel del tipo de cambio y los precios internacionales favorables dan como para generar un colchón de ahorro que el día de mañana permitan normalizar la estructura tributaria. También habría que aprovechar este buen momento financiero y el boom de los mercados locales para sentar las bases para desarrollar un mercado de capitales local orientado al financiamiento de la inversión del sector real. En ese sentido, las AFJP tienen un rol importante que jugar, favorecido por el proceso de desendeudamiento del sector público, aunque para que eso sea posible hacen falta instrumentos que permitan actualizar el capital, sobre todo para contratos de largo plazo vinculados con la inversión. Descartado el CER, debido al temor lógico del gobierno por despertar mecanismos indexatorios y al temorde los tomadores debido al recuerdo de la 1.050, creemos que habría que explorar otras alternativas, como la de actualizar el capital en base al precio de un producto relacionado con la actividad del tomador. Esa idea permitiría reducir los riesgos de descalce de manera bastante importante.
7) ¿Qué pasará después de 2007?
La verdad es que las cosas lucen bien. Sin embargo, confiar en exceso en un país como la Argentina podría ser un error garrafal. El gobierno ha ganado la batalla de corto plazo, y eso puede verse en lo positivas que son las proyecciones del consenso de los economistas. Por lo tanto, hay que dar la batalla del mediano y largo plazo, y ahí queda mucho por hacer todavía. Hay que resolver las distorsiones en los precios de la energía a nivel residencial a fin de que los mismos den la verdadera idea de escasez y permitan el desarrollo de más proyectos de inversión. También hay que generar un clima de mayor diálogo para buscar consensos que permitan llegar al bicentenario en buena forma. Otro tema que sería bueno encarar en el futuro cercano es el de la deuda con el Club de París y los holdouts. En este último punto, están dadas las condiciones para que el gobierno, por intermedio de una propuesta más desfavorable que la de la reestructuración (es decir en línea con la Ley Cerrojo) pueda concitar un grado de adhesión tal que lleve a la participación en niveles por encima de 90%, lograr eso y cerrar el Club de París sería un avance cualitativo importante que al mismo tiempo mejoraría la imagen internacional del país, lo cual permitiría darle aun más brillo a la increíble recuperación que protagonizamos. Si eso se lograra, creemos que están dadas las condiciones como para que disfrutemos de un período de crecimiento de largo plazo saludable. Eso sí, habría que evitar enamorarse de los números. Mantener tasas de 8%-9% será muy difícil para un país como el nuestro, y enamorarse de números así puede llevar a frustración. Más accesible, y saliendo de los extremos que caracterizarona la Argentina, hay que tener presente que si se lograra crecer durante diez años a 4%-4,5% el PBI real aumentaría en torno a 50% y el PBI per cápita lo haría en algo cercano a 20%. Nada mal si se lo compara con lo ocurrido en otros países similares, y muy bien si se lo compara con la historia económica reciente. Una de las enseñanzas que no hay que olvidar de la crisis es que hay que evitar los desequilibrios y los excesos.




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