La demora en el tratamiento del proyecto de déficit cero continuó conspirando el viernes contra la recuperación de los mercados. Los bonos registraron bajas de hasta 4,1 por ciento, elevando al riesgo-país a 1.612 puntos. En contraposición, la Bolsa finalizó con una leve alza, aunque con un escaso volumen de negocios, reflejo de que los operadores se encontraban a la espera que se aclare el panorama político en el Congreso.
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El escepticismo de los inversores sobre las posibilidades de que prospere la iniciativa para ordenar las cuentas públicas se manifestó con particular nitidez entre los títulos públicos que cotizan en el exterior. El Global con vencimiento en 2006 se contrajo más de 4 por ciento, el 2018 bajó 1,7 por ciento y el 2031 retrocedió 1,6 por ciento. Por el lado de los Brady, el FRB ganó 1,4 por ciento mientras que el Par y el Discount cerraron sin variaciones. Luego de transitar casi toda la jornada en terreno negativo las principales acciones de la Bolsa de Comercio experimentaron una moderada recuperación que les permitió concluir con un alza de 0,22 por ciento. De esta forma, el índice Merval se ubicó en las 322 unidades. Y a pocos días de finalizar julio mantiene un baja mensual de casi 20 por ciento. El volumen negociado totalizó los magros $ 13 millones y a la clausura de la rueda en las pizarras se contabilizaron 19 alzas, 17 bajas y 12 papeles sin cambios. Entre los ganadores de la sesión se destacaron Central Puerto (+4,49 por ciento), Atanor (+3,33 por ciento) e YPF (+3,28 por ciento). El Merval Argentina, por su parte, avanzó 0,28 por ciento.
En la City las tasas para préstamos entre bancos prolongaron su marcha ascendente y se pactaron a 30 por ciento anual en el caso de las entidades de primera línea. Los bancos de menor patrimonio que salieron a demandar fondos debieron abonar 40 por ciento y el call en dólares, siempre a tres días de plazo por el fin de semana, cerró a 23 por ciento anual. Fuentes del mercado señalaron que una moderada caída de depósitos y la proximidad del fin de mes contribuyeron a mantener altas las tasas. El alza de las tasas activas tuvo su correlato en los atractivos rendimientos que los bancos ofrecieron a los ahorristas. Por sumas superiores a los 50.000 pesos a plazo fijo en pesos se acordó un interés promedio mensual de 2,28 por ciento, equivalente a 28 por ciento en términos anuales, mientras que los certificados en dólares se resolvieron a 12,06 por ciento. Quienes optaron por destinar su dinero a caja de ahorro lograron 3,28 por ciento anual.
En Wall Street los índices mostraron un comportamiento dispar. El tradicional Dow Jones cedió 0,37 por ciento, víctima del pesimismo de los inversores tras las cifras de crecimiento de la economía estadounidense durante el segundo trimestre, que resultaron menores a las estimadas inicialmente. En tanto, el NASDAQ logró sobreponerse al golpe que significó el anuncio de fuertes pérdidas por parte de JDS Uniphase y apuntalado por la compra de acciones que habían quedado a bajos precios subió 0,30 por ciento. En San Pablo el Bovespa creció 0,72 por ciento liderado por la buena performance del sector de las telecomunicaciones y un mayor optimismo sobre la situación de la Argentina. Entre las divisas, la moneda brasileña se apreció frente el dólar que cerró a 2,45 reales.
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