"Medio país pudo haberse quedado sin gas ni luz"
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Julio De Vido
En el resto de la Patagonia, hubo asambleas en las rutas y se pararon las obras, pero se siguió extrayendo petróleo y gas, para lo cual sólo se requiere poco personal y muy especializado.
Se afirma que si el paro continuara, el retraso en perforaciones podría terminar notándose dentro de unas semanas.
Cuando el ministro Julio De Vido fue alertado por Repsol-YPF de la situación en Loma de La Lata, la primera decisión que se tomó fue avisar a Chile que se cortaría totalmente el abastecimiento de gas, lo cual también fue un hecho inédito. Esto se debió a que los gasoductos trasandinos Gas Andes y Gas del Pacífico llegan a Santiago y a la parte central de Chile con gas neuquino.
Según las agencias internacionales, el gobierno trasandino reaccionó con tranquilidad y aplicó un plan de contingencias que ya tenía armado aparentemente desde junio (ver aparte). Por ese programa se interrumpió el suministro a todas las industrias y se garantizó que habrá gas para los hogares en Santiago por unos cuatro días, aprovechando para ese único destino las reservas que quedan en los ductos.
La celeridad de respuesta del gobierno local permitió avisar a las centrales térmicas que funcionan a gas para que pasaran a operar con combustible líquido, para lo cual ayudó la existencia de reservas de gasoil y fueloil en las usinas. También fue favorable la baja de temperatura con respecto al martes que permitió al sistema eléctrico operar menos exigido.
Se afirma que a primera hora de la mañana, las oficinas comerciales de las petroleras, y de las transportadoras y las distribuidoras de gas avisaron a las industrias con servicio interrumpible que se les iba a cortar el suministro, lo que habría permitido a la mayoría pasar a funcionar con combustible sustituto, sin parar la producción.
Lo que ocurre es que cuando baja a la mitad la inyección de gas a gasoductos, baja la presión con que circula el fluido, con lo cual todos podrían seguir recibiendo gas con menos fuerza (y eventualmente hasta que se acabe). Al interrumpir las exportaciones a Chile (unos 18 millones de metros cúbicos) y a industrias y centrales térmicas, no hubo problemas de presión para los hogares y el GNC, de modo que el tema se acotó y no causó alarma.
A las 14 horas de ayer, al firmarse la conciliación obligatoria, se comenzó de a poco a inyectar gas en los gasoductos, y a media tarde ya se estaban suministrando 15 millones de metros cúbicos. No obstante, la normalización demorará entre 48 y 72 horas, período durante el cual continuarán cortadas las ventas a Chile y se irá reingresando gradualmente al sistema a la industria con servicio interrumpible.



