20 de febrero 2003 - 00:00

Menem y los cordobeses

(El periodista dialoga con uno de los acompañantes en la excursión de pesca de Carlos Menem este fin de semana pasado en Bahía Blanca.)

PERIODISTA: ¿Estuvo tranquilo Menem?

Acompañante: Sí, bárbaro. Sólo lo indignó un comentario en «La Nación» de que no quería ver ni aparecer junto a Germán Kammerath, el intendente de la ciudad de Córdoba. Usted sabe que la amistad de Carlos (Menem) con los Kammerath viene desde el padre de Germán. Inclusive estuvo cenando con él el sábado en La Rioja y Germán le comunicó que la UCeDé de Córdoba adherirá al Frente Peronista que presentamos ante la Justicia.

P.:
Nos parece que Menem acusa a De la Sota de haberlo desamparado a Kammerath cuando llegó a intendente, pese a que lo hizo ganar la gobernación como candidato a vice. Pero hay que admitir que Kammerath no fue un buen intendente, quizá no estaba para un cargo tan ejecutivo.

A.: Lo que pasó en la intendencia de Córdoba fue que Germán de entrada no desbarató la terrible cantidad de contratados que le pasaron como personal estable los radicales días antes de irse. No sólo le abultaron el presupuesto municipal, le dejaron un estatuto donde los empleados de la intendencia hacen lo que quieren y además los contratados - empleados jugaron permanentemente a favor de los que los habían designado y en contra de Kammerath. Era imposible así una gestión exitosa.

P.: Aparte de eso ¿Menem le mantiene inquina a De la Sota?

A.: El «presi» ha tenido muchos desencantos con De la Sota en años. Le hizo muchos favores y le brindó muchos apoyos pero De la Sota le falló varias veces. La última desilusión fue en el Congreso duhaldista de Lanús donde impidieron la elección interna. Menem notó que los delegados de De la Sota podían haber votado por realizar esa interna o con otro método, como Ramón Puerta, porque quedaban como democráticos e igual, por compromiso, no afectaban el triunfo asegurado que tenían los duhaldistas. Y no lo hicieron.

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