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La crisis, hizo sucumbir a las grandes empresas refinadoras (Vea y Cagni, y Eise, entre otras). Las que quedan en pie son unas pocas: Altesse SA y Bluemoon Refining Group son las que se disputan el liderazgo en el negocio de abastecer a los joyeros, a las industrias y a los odontólogos. Es oro sin sellar, que complementa al intercambio de oro entre los joyeros.
Banco de la Ciudad de Buenos Aires quedó como el gran referente de este negocio en la Argentina, refinando y sellando sus barras de oro de alta calidad (de, cuanto menos, 99%) aunque sin haber tramitado el título internacional de calidad conocido como «de buena entrega» reservados a unos pocos como operadores del mundo como UBS y Credit Suisse (cuyos lingotes contienen 99,9% de pureza). El oro lo obtiene de la oferta de chafalonía y de las ventas del metal que sellado que realizan los particulares.
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Con este telón de fondo, a la hora de invertir, los argentinos optan por los lingotes del Ciudad, los lingotes que todavía venden algunas casas de cambio, y unos pocos tipos de monedas de oro: los mexicanos, los krugerrand (cómodos en segundo lugar) y, muy atrás, las libras Elizabeth. Un dato a tener en cuenta: hay que tener cuidado con las monedas, porque una rayadura alcanza para que tengan menor valor. Las opciones de moda, con circulación creciente en el mundo, como el águila americana, la hoja canadiense del arce, los canguros australianos y los pandas chinos, prácticamente no se comercializan en estas pampas.
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