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22 de abril 2006 - 00:00

Miceli defendió ante FMI la política de precios y criticó al organismo

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Felisa Miceli.
La ministra de Economía, Felisa Miceli, defendió ayer ante el FMI las políticas oficiales de precios y salarios, y ratificó que el Gobierno nacional está "determinado a mantener la inflación bajo control".

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"El Gobierno está muy consciente de que unas tasas de inflación demasiado altas pueden obstaculizar el crecimiento y, en consecuencia, está determinado a mantener la inflación bajo control", enfatizó Miceli ante el Comité Monetario y Financiero Internacional del Fondo, en Washington.

En su discurso, Miceli defendió la política del Gobierno de "promover acuerdos de precios y salarios para mantener las expectativas inflacionarias de los participantes del mercado dentro de límites razonables".

"A pesar de que esta política ha sido mal entendida por algunos analistas, la creación de consenso es particularmente importante en la Argentina, donde algunos mercados de bienes y servicios aún no son muy competitivos y donde la memoria de la inestabilidad económica todavía está fresca", resaltó.

En la víspera, el director del departamento de América Latina del Fondo Monetario Internacional (FMI), Anoop Singh, había señalado que la inflación argentina sólo será controlada con un ajuste fiscal y monetario.

"Lo que es clave para nosotros es que junto con esas políticas (de precios y salarios), tiene que haber políticas macroeconómicas de apoyo" a la reducción de la inflación, dijo Singh.

Miceli enfatizó en su discurso que la estrategia del Gobierno incluye "políticas de disciplina fiscal y monetaria", y destacó que el superávit fiscal consolidado fue cercano al 5 por ciento durante el 2004 y el 2005.

Además, calificó la política monetaria de "prudente" y explicó que el Banco Central evitó que la entrada de divisa extranjera haya aumentado la masa monetaria.

Miceli dijo que el aumento de la inflación se debe "principalmente" a los efectos atrasados de la devaluación del peso a principios del 2002, así como el aumento de los precios internacionales de la energía y los alimentos.

La ministra valoró que la economía argentina se encuentra en su decimosexto trimestre de "firme crecimiento", que promedió un 9 por ciento anual en el período 2003-2005.

"El crecimiento se ha generalizado en todos los sectores, y la industria registró un incremento del 50 por ciento con respecto a su punto más bajo durante la crisis pasada", señaló.

En esa línea, la funcionaria evaluó que el apoyo recibido por las pequeñas y medianas empresas, y por las economías regionales, ayudó a que "el crecimiento argentino hiciera uso intensivo de la mano de obra, lo que a su vez ayudó a reducir la tasa de desempleo de 23,3 por ciento a 10,1por ciento en el cuarto trimestre de 2005".

"El aumento del empleo y la recuperación gradual de los salarios reales respaldaron el mercado interno, lo cual, aunado al auge de las exportaciones como resultado de los aumentos de productividad y del tipo de cambio competitivo, creó el actual círculo virtuoso de incremento constante del empleo y crecimiento económico", explicó Miceli.

A la vez, estableció que estos números económicos tuvieron un fuerte impacto positivo en la reducción de la pobreza, "que descendió de un 57 por ciento en el punto álgido de la crisis al 34% por ciento actual".

Miceli hizo una férrea defensa de la gestión del actual gobierno argentino y definió que la
columna vertebral del proceso de mejoramiento de la economía fue "ha sido el abrupto rompimiento con el pasado".

Para la ministra de Economía, el sustento de este crecimiento fue el "excelente desempeño de las cuentas fiscales y externa que han registrado superávits ininterrumpidos a partir de 2003".

De esta manera, Miceli se defendió de previsiones del FMI que sostienen que la inflación en el país llegaría este año al 12,9 por ciento, mientras que el Gobierno de la Argentina la calcula en el 9,1 por ciento y el Banco Central en entre el 8 y el 11 por ciento.

  • Crítica al Fondo

    Además, la ministra criticó las "recetas" sugeridas por el Fondo Monetario Internacional durante la crisis, y señaló que le gustaría ver que el organismo multilateral de crédito "no formara parte del problema, sino de la solución" para sus países socios.

    "Hay que considerar en primer lugar si se cumplen las normas laborales básicas reconocidas internacionalmente, y si la economía subterránea ya está dando demasiada flexibilidad al mercado laboral", enfatizó Miceli.

    La funcionaria argentina consideró que el FMI y el Banco Mundial deberían fomentar el objetivo de mantener altos niveles de empleo e ingresos.

    "Estos organismos deberán fomentar políticas del mercado laboral que potencien al máximo la creación de empleo, respetando al mismo tiempo el derecho de los trabajadores a recibir un nivel de ingreso compatible con el de productividad y protección social", apuntó la ministra.

    Por otra parte, opinó ante la audiencia reunida en la capital estadounidense que el FMI y el Banco Mundial deben solicitar la opinión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) antes de brindar "asesoramiento de política económica en cuestiones laborales".

    "Ello contribuiría a fomentar la coherencia entre el asesoramiento que ofrecen las instituciones financieras internacionales y las políticas que aplican los organismos especializados de las Naciones Unidas", agregó.

    Miceli tuvo algunas consideraciones optimistas sobre el FMI, al establecer que es para "aplaudir" la estrategia del organismo de ejecutar "planes a mediano plazo".
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