27 de enero 2003 - 00:00

Miniacuerdo: sólo por 1 año refinanciaron vencimientos

El ministro Roberto Lavagna salió el fin de semana a destacar las bondades del nuevo entendimiento con el FMI, y hasta aseguró que se logró pasar vencimientos de deuda del país de 3 a 5 años para adelante. El comunicado oficial del FMI, sin embargo, lo desmiente: son apenas 12 meses y es otra complicada situación para el próximo gobierno.

El Fondo Monetario extendió por un año el plazo para que la Argentina repague sus obligaciones con el FMI por un total de u$s 6.780 millones. Se trata del monto que debía cancelar el país con ese organismo hasta agosto de este año.

Dicho programa monetario, además de que será «monitoreado muy de cerca por las autoridades argentinas y el FMI», requerirá un «firme control del gasto primario tanto de la administración central como de las provinciales», a la vez que «proporcionará un anclaje a las expectativas inflacionarias». Además, «las autoridades nacionales trabajarán codo a codo con el Congreso para asegurar la aprobación de las medidas de ingresos que se requieran para alcanzar los objetivos fiscales».

Asimismo, según advierte el Fondo, «a fin de preparar el terreno para el gobierno futuro, las autoridades argentinas formularán las reformas estructurales fiscales necesarias para ampliar la base impositiva, mejorar la administración fiscal y reformar las relaciones intergubernamentales que ayuden a lograr la sustentabilidad fiscal a mediano plazo».

En un comunicado emitido el viernes, en el que se oficializó la firma del miniacuerdo con la Argentina (y que lleva como título «El FMI aprueba un crédito stand-by de transición en apoyo de la Argentina»), se incluyen los detalles de dicho acuerdo.

«Se aprobó un acuerdo crediticio stand-by para la Argentina por alrededor de u$s 2.980 millones para proporcionar a ese país apoyo financiero para el período que termina el 31 de agosto de 2003, y que reemplaza los acuerdos previos entre la Argentina y el Fondo»
, dice el comunicado. «Este acuerdo está diseñado para cubrir todos las obligaciones de pago con el FMI hasta agosto de 2003», agrega.

Además, el Comité Ejecutivo aceptó el pedido del gobierno de extender los pagos que la Argentina debería haber realizado -por u$s 3.800 millones-durante los primeros ocho meses de este año. «Esta extensión cubre todos los pagos que debió hacer la Argentina bajo la denominada Supplemental Reserve Facility (SRF) por u$s 2.870 millones, y pagos por u$s 938,2 millones bajo el anterior acuerdo stand-by.»

•Corto plazo

Según el comunicado, la facilidad otorgada a la Argentina se hace en los términos que prevén las políticas generales del Fondo en caso de que «el repago cause dificultades indebidas al país deudor, y siempre que éste demuestre que está tomando acciones para fortalecer su balanza de pagos».

Sin embargo, el alivio -al menos en este renglón-será de muy corto plazo: «Al final de la prórroga, el país estará obligado a repagar el financiamiento de la SFR». Esto significa que, a pesar de las declaraciones del ministro Roberto Lavagna del fin de semana, en las que manifestó que el acuerdo «no implica que vencido el plazo la Argentina deba pagar», es un hecho que el próximo gobierno tendrá como una de sus primeras tareas posponer nuevamente el pago de ese vencimiento.

El documento del FMI agrega que la renegociación fue aceptada con la expectativa de que el crédito de transición
«será sucedido por un acuerdo plurianual con el FMI luego de las elecciones a celebrarse a fines de abril de 2003 para designar un nuevo gobierno, y que el consiguiente programa a mediano plazo logrará el apoyo de las entidades financieras internacionales para que la Argentina lleve a cabo reformas económicas más generalizadas».

El acuerdo implica también que la Argentina ha resuelto sus atrasos con el
Banco Mundial y con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), permitiendo a esas instituciones retomar su apoyo a la Argentina.

El comunicado incluye declaraciones de
Horst Köhler, director gerente del Fondo. Köhler, un crítico «histórico» de alcanzar cualquier acuerdo con la Argentina, manifestó que «el Comité Ejecutivo del FMI aprobó el pedido de las autoridades argentinas para un acuerdo stand-by. Estos pedidos fueron aprobados en el contexto de un programa económico de corto plazo que busca preservar la estabilidad macroeconómica en el período de transición hasta la llegada de un nuevo gobierno que -se espera-asumirá en mayo próximo». Tanto las declaraciones del Köhler, como el párrafo del comunicado que habla de «acuerdo de transición que será sucedido por otro plurianual», al que se llegará «después de las elecciones de fines de abril», parecen cerrarle la puerta a cualquier ilusión del duhaldismo de postergar los comicios de abril o permanecer en el gobierno después de mayo.

Según el «número uno» del Fondo,
«el programa transitorio está enfocado a mantener la disciplina monetaria y fiscal, evitando cambios de políticas, y a reconstruir la seguridad jurídica. Su instrumentación será monitoreada de manera estricta por las autoridades argentinas y el FMI».

El comunicado agrega que el programa aprobado «proporciona una fuerte red de seguridad social que está siendo instrumentada en colaboración con el BID y el BM».

El programa, dice el Fondo, incluye «pasos hacia la conformación de una estrategia bancaria. El marco regulatorio y prudencial está fortaleciéndose, se iniciará la reforma de la banca pública y se incrementará la autonomía de la banca pública». Asimismo, se destaca que otro aspecto clave del programa es el compromiso de «ampliar la colaboración con los acreedores privados en el marco de una estrategia de reestructuración de la deuda, que debería tomar impulso a partir del pronto nombramiento del banco asesor».

Köhler agrega en el comunicado que el programa de transición es considerado apenas como un paso hacia el restablecimiento de
«un programa a mediano plazo que recree la confianza de los inversores y el ingreso de capitales, alcance la viabilidad externa y fiscal, y establezca un crecimiento sostenible para la Argentina».

Sin embargo, esas metas -siempre según el director ejecutivo del Fondo-tienen requisitos no sencillos de cumplir:
«Un programa de ese tipo debe llevar a cabo reformas cruciales en muchas áreas. Estas incluyen:

• Reformas fiscales estructurales para incrementar de manera substancial el superávit fiscal primario consolidado del gobierno federal y las provincias a mediano plazo;

• incrementar la apertura de la economía;

• restablecer la intermediación financiera;

• completar el proceso de reestructuración de la deuda;

• garantizar la seguridad jurídica y el respeto por el imperio de la ley».

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