Tal vez la sesión de ayer sea una de esas que anticipan lo que nos depara el futuro. No el inmediato, sino el de largo plazo. Si bien es cierto que el mercado terminó del lado ganador (a excepción de los papeles tecnológicos), la verdad es que fue una rueda extremadamente abúlica, tanto por el lado de lo negociado, que apenas superó los 1.400 millones de papeles, sea en el NYSE o en el NASDAQ, como por la variación de los precios. Con las blue chips entrando recién del lado ganador en los últimos 30 minutos, para cerrar en 10.145,26 puntos, la diferencia entre lo peor y lo mejor del día apenas llegó a 0,5%, en tanto el resultado final fue una ganancia magra de 0,15%. En el NASDAQ, el índice osciló 0,82% entre lo mejor y lo peor, para quedar perdiendo lo que ganaba el promedio industrial. Es cierto que los vencimientos de opciones del viernes puede estar influenciando a los inversores -que de todas maneras vieron cerrar el Dow y el S&P en un nuevo máximo para los últimos 19 meses-, pero también es cierto que el apetito por el riesgo sigue existiendo, aunque ya no parezca dirigirse hacia las empresas norteamericanas. La sorpresa del día la dio China Liffe, la mayor aseguradora de la República Popular, que lanzó su oferta inicial de acciones. Con 3.000 millones, la operación es el mayor IPO en lo que va del año en los EE.UU., y con un sobrepedido que superó 25 veces lo ofrecido y una suba de 33 por ciento en su primera jornada de cotización, tal vez sea la mejor demostración de hacia dónde se dirige el verdadero interés de los inversores. ¡Ah!, para seguir la costumbre, el dólar marcó un nuevo mínimo ante el euro.
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