En serios aprietos se encuentra el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ya que su área sería la que traba el pago de las compensaciones destinadas a agricultores, molineros, aceiteros, lecheros y, especialmente, criadores. Es, al mismo tiempo, el área que impulsó este mecanismo para contener el alza de los precios internos.
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Desde varios sectores de la producción se manifiestan los retrasos en el cumplimiento del esquema de subsidios, que, según una Resolución de Economía -vigente desde el 12 de setiembre-, determinó que cada una de las compensaciones que se pagan a diversos sectores productivos, y que representan una caja anual de casi u$s 600 millones anuales, deberá ser aprobada por Moreno.
La medida apuntó a asegurar que dichos sectores, que tienen vinculación directa con los precios que reciben los consumidores, cumplan con los valores pactados con el gobierno y contribuyan a evitar el recalentamiento de la inflación.
Pero Moreno enfrenta una cuestión operativa: no cuenta con personal ni con sistema para controlar el cumplimiento de los acuerdos de precios vigentes, acción que le permitiría acelerar los pagos de las compensaciones.
Sin inspectores
Para controlar la evolución del precio del pan, el aceite, los lácteos y de la carne en las góndolas, el secretario necesitaría un abultado plantel de inspectores, personal que su área no tiene. Pagar subsidios sin haber controlado cumplimiento del acuerdo puede tener derivaciones judiciales adicionales para el funcionario.
Si bien el gobierno ya distribuyó alrededor de u$s 110 millones, con casi 40% concentrado en pocas empresas -no más de una docena-, aún resta un volumen importante de compensaciones para repartir, ya que, a mayor precio de los granos en el mercado internacional, mayor ayuda debe dar el gobierno, según el compromiso.
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