Morosidad peligrosa
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La deuda global quebró un nuevo récord histórico en marzo y ya supera el 300% del PBI mundial
PERIODISTA: ¿Cuánto debe la Argentina a la ONUDI?
Carlos Magariños: La deuda es de alrededor de 3 millones de dólares. No es ninguna novedad que la Argentina debe dinero a organismos internacionales porque desafortunadamente esta situación se registra en muchas otras entidades, pero aquí la particularidad es que la Argentina tiene la responsabilidad de dirigir la agencia. Una responsabilidad que es muy importante para contribuir a hacer un sistema de Naciones Unidas más eficiente y más eficaz. Si la Argentina no paga, perdería dos cargos. Porque hace solamente unas semanas el secretario general de las Naciones Unidas, Koffi Annan, me pidió que me encargue de presidir un comité que coordine todos los programas del sistema de Naciones Unidas y las organizaciones de Breton Woods, es decir, el Fondo Monetario, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. El próximo lunes tengo reuniones en Nueva York con el secretario general, Koffi Annan, y con el presidente del Banco Mundial, James Wolfhenson, para discutir sobre estos temas justamente. Se me dificulta mucho avanzar en estas materias sin un apoyo de la Argentina, práctico y concreto.
P.: Lo que está pasando es un gran papelón internacional. Porque lo que hace la Argentina es como no pagar las expensas.
C.M.: Sí, es una cosa de esa naturaleza. Con el agravante de que en esta agencia se pueden hacer muchas cosas en otros países y en la Argentina. Contra la pobreza, contra los problemas de falta de competitividad, como hemos venido haciendo con muchas instituciones. La ONUDI está firmando convenios con instituciones prestigiosas como FIEL, o estamos discutiendo con la Universidad de San Andrés para establecer ahí una silla de investigación, lo mismo h e m o s f irmado c o nvenios con la Unión I n d u s trial y estamos trabajando con otras entidades, como la Secretaría de Industria y otros organismos del gobierno, y cuánto más fácil es cuando un país accede a la conducción del organismo, que por otra parte, afortunada o desafortunadamente, he sido el único argentino que ha tenido la posibilidad de ganar una elección internacional y de hacerse cargo de una agencia del sistema.
Hay sólo 16 funcionarios internacionales, el secretario general de Naciones Unidas, el presidente del Banco Mundial, el director de la OMC, entre ellos, y por supuesto el cargo que yo tengo, que son todos elegidos en una votación internacional. Imagínese la falta de credibilidad para el país si no les prestamos atención a estas cosas. Tengo esperanza de que con las gestiones que estamos haciendo, el presidente de la Nación intervenga y resuelva este problema.
P.: Un auténtico papelón. Pero esto obviamente cobra más relevancia, sobre todo cuando la Argentina acaba de recibir una importante ayuda de organismos internacionales.
C.M.: Claro. Es muy importante mostrar, sobre todo para los países líderes en el mundo, que la Argentina está dispuesta a jugar un rol importante como lo ha venido haciendo en las misiones de paz de las Naciones Unidas, con la iniciativa de los Cascos Blancos de ayuda humanitaria, o con el liderazgo en una agencia del sistema que necesitaba reformarse. Cuando llegué a esta agencia había problemas administrativos, financieros, con los programas. Ahora, como resultado de esta reforma que hemos implementado hay nuevos países miembros, más naciones que quieren convertirse en integrantes de la ONUDI, como Sudáfrica, que recientemente ha aplicado la membresía y más fondos de cooperación. En los últimos doce meses solamente hemos recaudado cerca de u$s 100 millones en programas de cooperación técnica. La verdad es que no entiendo por qué todo este problema, porque en realidad la cuota va a haber que pagarla de todas maneras, más tarde o más temprano. Así que es un problema que espero que se resuelva y que sin duda afecta a cómo nos ve la comunidad internacional.



