5 de marzo 2007 - 00:00

Moyano I

Aunque oficialmente se empiece a discutir este miércoles, Hugo Moyano ya sabe que las negociaciones por las paritarias de camioneros serán exitosas y que obtendrá un aumento salarial cercano a 20% para sus afiliados. La decisión del gobierno de subir el mínimo no imponible de Ganancias hará que los camioneros, que pasarán a cobrar un piso de $ 2.600, no paguen ese impuesto. Se garantiza Moyano así un aumento neto de $ 450 para los que menos perciben. Por eso, para el momento en que Kirchner decida hacer el anuncio sobre el cambio impositivo, ya está comprometida la presencia de Moyano, como otro aporte del camionero a la campaña electoral.

Dos de los gremios más importantes, los camioneros de Hugo Moyano y los metalúrgicos de Armando Caló, están cerca de cerrar sus acuerdos salariales para este año: se enmarcarán dentro del nivel estipulado por el gobierno, es decir 20% de aumento como máximo. La clave del avance en las negociaciones es la nueva disminución del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias que dispondrá el gobierno en las próximas semanas. Se estima que el piso para que los salarios tributen se ubicará ahora en alrededor de $ 4.000 brutos por mes.

Esta medida, adelantada hace dos meses por este diario, implica una mejora en el ingreso de bolsillo para los afiliados a los dos sindicatos. Por lo tanto, la suba real del salario sería superior al 19% pactado por Néstor Kirchner y Hugo Moyano en una reunión privada que ambos mantuvieron a comienzos de febrero en la Casa de Gobierno. Allí, el Presidente había citado al camionero para enmarcar y limitar las negociaciones por las convenciones colectivas para 2007. En aquel encuentro, el primer mandatario había estipulado que 20% sería el tope de aumento, pero sólo para aquellos sectores que hayan tenido un 2006 muy positivo o cuyos salarios no hayan aumentado más de 16%.

Moyano aceptó, pero supeditando ese aval a que el gobierno nacional cumpla con la suba del mínimo no imponible de Ganancias. Como ahora es un hecho que esa decisión se tomará para los salarios de abril (pero de manera retroactiva a enero), las negociaciones salariales en los principales sindicatos de la CGT oficial de Moyano están en camino de solución.

Las negociaciones se desarrollarán entre miércoles y jueves en el sindicato de Camioneros, donde se reunirán los empresarios y los trabajadores. Según los números del gremio de Moyano, y teniendo en cuenta que el básico está hoy en los $ 2.213, un incremento salarial aproximado de 20% llevaría esa suma cerca de los $ 2.650. Como el mínimo no imponible de Ganancias se encuentra en los $ 2.400 mensuales para los solteros y $ 3.200 para los casados, la idea sería llevar ese piso a $ 3.200 y $ 4.000 mensuales, respectivamente.

En distintas ramas, como metalúrgicos o bancarios, los básicos son superiores a los $ 2.000 mensuales. Por lo tanto, un incremento salarial de 19% (como se planifica para todos estos rubros, aunque de manera escalonada y diferencial según la empresa) no se vería afectado por el tributo a las Ganancias.

Al resto de los sectores que comienzan a negociar paritarias, cuyos sueldos van de los $ 1.040 de los trabajadores del vidrio a los $ 1.700 de los del plástico, el porcentual de incremento los seguirá dejando por debajo del mínimo para Ganancias. Con lo cual, y como se trata de sectores que tuvieron un buen 2006, se aplicaría directamente el 19% que defiende Moyano. En este esquema ingresan los gastronómicos, comercio, construcción, encargados de edificios, calzado, turismo, choferes de media y larga distancia y el personal técnico aeronáutico. El gobierno quiere que todos los anuncios de acuerdos salariales se vayan cerrando escalonadamente entre la próxima semana y comienzos de abril. La intención oficial es que cuando se presente la finalización exitosa de una negociación en los gremios más importantes, comenzando obviamente por los camioneros de Hugo Moyano, el anuncio se haga en la sala de conferencias o incluso el Salón Blanco, si las circunstancias lo ameritan.

Sin embargo, hay un costado de las negociaciones salariales que mantiene intranquilo al gobierno. Sucede que la decisión de subir 24% el mínimo salarial de los docentes disparó el reclamo de la mayoría de los empleados públicos del país.

El punto es que estos potenciales aumentos deberían surgir de las arcas públicas, algo complicado a medida que se acercan las elecciones y aumenta la necesidad de distribución entre sectores capaces de arrimar votos.

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