Mucho se habla del cerco de seguridad que levanta Israel en su deslinde con Palestina; otro tanto de los muros que construyen Estados Unidos en su frontera con México y España en Melilla, en ambos casos para impedir el ingreso de inmigrantes legales. Mucho menos se comenta de la muralla que erigió Arabia Saudí a lo largo de más de 2.000 km en su límite con Yemen para combatir el contrabando. Sin embargo, no habrá que ir tan lejos para encontrar construcciones similares: el Estado argentino adjudicará hoy -con la presencia del propio Néstor Kirchner- las obras del denominado Cerramiento Perimetral Antivandálico de la Línea Sarmiento. Será algo más modesto en extensión: abarcará los 45 km que van desde la estación Caballito hasta Moreno y tendrá una altura promedio de 2,30 metros. Consistirá de un muro de hormigón de 0,50 m de ancho en su base y 0,25 m en la parte superior. Obviamente, la necesidad de semejante inversión se funda en proteger a los pasajeros de los ataques que reciben las formaciones desde los costados de las vías, así como tratar de evitar los reiterados y recurrentes robos de cables, que suelen provocar barreras trabadas y hasta la interrupción del normal servicio ferroviario.
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