Nadie cree que haya suba en las tarifas por decreto
La posibilidad de aumentar tarifas de los servicios públicos a través de decretos de necesidad y urgencia se interpreta más como una declaración del ministro Roberto Lavagna para el Fondo Monetario, que como un hecho factible y de rápida instrumentación. Si la Justicia frena las audiencias públicas programadas para la semana próxima por amparos de entidades de consumidores, también parará los decretos. Y, si realmente decidido a subir tarifas, el Ejecutivo va vía per saltum a la Corte, se podría encontrar con una respuesta adversa.
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Si, además, se trata de decretos de necesidad y urgencia, éstos pueden ser vetados por el Parlamento, si no hay previamente consenso político para la suba de tarifas, y no se sabe si el gobierno tiene condiciones para lograr ese acuerdo, tratándose de un tema de fuerte impacto en el público.
Hay, además, otras dudas sobre el verdadero convencimiento del gobierno de Eduardo Duhalde de aplicar aumentos en las tarifas. Se toma como ejemplo que, desde mediados de junio, circula por los despachos oficiales un proyecto de decreto para aumentar el precio del gas a unas 25-30 empresas que exportan y que tienen contrato directo con las petroleras. Algunas de las eventuales afectadas, como Techint y Loma Negra, reclamaron en público y en privado al gobierno que el decreto no se firmara, y de hecho sigue hoy parado en alguna dependencia.
• Oposición
Se nota, además, una presión contraria al aumento de tarifas en empresas de peso dentro del sector industrial. «Las empresas están notando que si hay tarifa social y aumento moderado para el resto de los residenciales, el aumento va a ser más alto para la industria, por eso presionan sobre Lavagna y sobre Duhalde, aun cuando la mayoría de ellas subió los precios más de 100% y muchas se benefician con la devaluación», admitió una fuente oficial. Por ahora, «ese lobby parece tener mejor llegada al gobierno», reconoció la misma fuente.
Si la Justicia vuelve a frenar las audiencias por gas y electricidad, y el gobierno dicta decretos con los aumentos, pueden plantearse las siguientes situaciones:
• El Parlamento puede vetar los decretos.
• La Justicia puede dictar una medida cautelar de «no innovar» hasta tanto resuelva si los decretos son válidos legalmente.
• El gobierno puede apelar y solicitar que se suspenda el efecto de la medida cautelar hasta que se resuelva la cuestión de fondo.
• Si la Justicia le otorga el efecto suspensivo, los ajustes de tarifas pueden aplicarse, sujetos a la decisión definitiva de la Corte.
• Si no hay efecto suspensivo, los aumentos no pueden facturarse, y hay que esperar que se expida la cámara de segunda instancia, lo que puede demorar varios meses.
• Tras el fallo de primera instancia, el Ejecutivo puede ir vía per saltum a la Corte.
• Por lo menos para esta Corte, llegue rápido o lento el expediente, la fijación de las tarifas es una decisión del Poder Ejecutivo que no puede ser cuestionada a través de recursos judiciales.
• Pero la posición de la Corte podría ser adversa si no se recorrió el camino de la audiencia pública previsto en la Constitución, o si considera que los decretos se contradicen con la Ley de Emergencia Pública.



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