La supercosecha de soja en Sudamérica provocó una fuerte baja en los precios. Las pérdidas sumaron hasta 3% ayer, acumulando un recorte de 8% en el año. Si el clima acompaña se recolectarían casi 25 millones de toneladas en el país. Una previsión de mayor siembra en los EE.UU. y la competencia que surge desde Sudamérica para las exportaciones estadounidenses constituirían factores bajistas. Sólo el mal de la "vaca loca", que a mediano plazo provocaría el reemplazo de subproductos animales por harinas vegetales (subproducto de la soja), generaría subas que nadie se atreve a estimar.
La supercosecha sudamericana de soja, que podría rozar 63 millones de toneladas entre la Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia, logró sacudir los precios internacionales de la oleaginosa que cayeron 8,5% desde principios de año y casi 12% en el último mes. El mercado de Chicago monitorea permanentemente la evolución climática en esta región y los valores fluctúan al compás de la expectativa de producción.
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El ajuste del mercado disponible en la Argentina, en tanto, perdió ayer 3,7% acumulando una baja de 6,7% desde el viernes pasado, mientras la posición febrero, considerada hoy la de entrega inmediata, suma recortes de 5% en sólo cinco días de negocios. La soja perdió 15% desde el inicio de año presionada por una cosecha inminente y de volumen importante que podría llegar a 25 millones de toneladas, según las previsiones más optimistas aunque otros indican, más moderadamente, que llegaría a 23,5 millones de toneladas.
Con este marco, la tendencia bajista se mantendría, según los analistas, dado que en Brasil también se prevé una recolección de 32,5 millones de toneladas. Por una cuestión estacional Chicago suele deprimir sus valores en esta época hasta que comience a definirse la siembra estadounidense.
En Estados Unidos se cree que la superficie sojera será mayor que la de maíz durante la campaña 2001, situación que se tornaría un factor negativo adicional. Los precios de la soja en Chicago son los más bajos desde agosto de 2000, cuando comenzó una de las etapas alcistas que concluyó a principios de setiembre. Una nueva primavera de precios se inició, luego, a principios de noviembre aunque a partir de mediados de diciembre comenzó una debacle que parece no tener piso. La soja cotizó ayer en u$s 171,2 por tonelada, para marzo, mientras mayo operó en u$s 173,7/t. El aceite de soja cotizó en u$s 321,9/t, mientras la harina de soja se ajustó en u$s 186,7/t.
Otro de los factores que contribuye a deprimir el mercado estadounidense es la preocupación de los exportadores del país del Norte ante la presunción de que la Argentina y Brasil se lanzarán a colocar sus cosechas, como materia prima o procesadas, en los principales países compradores del producto como China, México y Japón. De hecho, analistas estadounidenses indican que Brasil volcaría 11 millones de toneladas al mercado internacional mientras la Argentina podría colocar casi 5 millones de toneladas de grano oleaginoso.
La enfermedad de la «vaca loca» que resurgió agravada en la Unión Europea podría también influir moderadamente en la evolución de precios. Los aceiteros argentinos destacaron recientemente que el cese de consumo de harinas animales volcaría la demanda hacia los productos vegetales, hecho que consideraban un factor alcista. Sin embargo, la reacción inicial es siempre negativa ante el temor de los consumidores. Los valores actuales reflejan la incertidumbre de un sector que padece una crisis de demanda que podría revertirse tras el shock inicial por la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB).