13 de febrero 2006 - 00:00

Negocian en Buenos Aires por conflicto petrolero

Mañana un seleccionado de sindicalistas de petroleros privados patagónicos comparecerá ante el ministro Julio De Vido para negociar alguna salida al reclamo del sector de una reducción de la carga fiscal sobre los salarios de esa actividad, que están entre los más altos del país, por la naturaleza de la tarea, pero también en regiones de alto costo de vida. Superados por los activistas violentos que provocaron ya dos muertes en Las Heras, Santa Cruz, intentarán enmendarse ante la autoridad política, a la que buscarán asegurarle que la tregua alcanzada el viernes en esa localidad es duradera y que no volverán las huelgas ni los cortes en un conflicto donde el fisco dejó de percibir más de $ 115 millones en impuestos, regalías y retenciones. Los acompañará Hugo Moyano, cuyo gremio de camioneros reclama lo mismo que los petroleros patagónicos, pero en todo el país, ya que esa actividad logró fuertes alzas salariales también merced a métodos compulsivos contra empresas y consumidores. El gobierno analiza la forma de reducir el peso del Impuesto a las Ganancias pero no ha definido aún cómo acceder a ese reclamo sin desbaratar la relojería impositiva ante eventuales planteos de la generalidad de los contribuyentes.

Hugo Moyano
Hugo Moyano
Las Heras, Sta. Cruz - Gremialistas patagónicos del petróleo estarán mañanaen el despacho del ministro de Infraestructura, Julio De Vido, para avanzar en el reclamo que impulsa la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, que los trabajadores tributan al gobierno nacional. La comitiva estará encabezada por Héctor «el Chaco» Segovia, secretario gremial del Sindicato del Petróleo y Gas Privados de Santa Cruz, e integrada por Guillermo Pereyra, titular del gremio Neuquén-Río Negro, y por Mario Mansilla, de Chubut. Estos caciques concentran unos 21.200 afiliados sobre un total de 26 mil que nuclea la Federación de Sindicatos de todo el país, es decir: casi 82% de la «masa» gremial (Neuquén y Río Negro concentran 11,2 mil afiliados, y Chubut y Santa Cruz, otros 10 mil afiliados).

La iniciativa de una reunión con Nación se adoptó originalmente en el plenario gremial regional Patagonia que entre el 2 y 3 de este mes se realizó en Comodoro Rivadavia, Chubut (con la adhesión de Mendoza, Bahía Blanca y Salta), donde se resolvió avanzar en un pedido orgánico.

También promovía transitar por una vía alternativa respecto de la CGT regional Patagonia, que el día anterior, en la misma localidad, emplazó al gobierno de Néstor Kirchner, vía telegrama, a instrumentar en un plazo máximo de 30 días, bajo amenaza de convocar a un paro general de actividades, una « solución» para los trabajadores alcanzados por el tributo
. Los petroleros habían faltado al convite de la CGT y, en una estrategia de último momento, mudaron la sede de su propio plenario: desde la santacruceña Caleta Olivia (vecina a Las Heras) a la chubutense Comodoro.

Obviamente, las exigencias gremiales resultaron repotenciadas por el bloqueo de rutas y obstrucción a los yacimientos en la localidad de Las Heras, en el norte provincial, que impulsó un grupo de afiliados disidentes del gremio de Segovia, en la madrugada del 23 de enero, que desencadenó -en las primeras horas del 7 de este mesuna dura refriega frente a la alcaidía local, que concluyó con la brutal muerte del oficialde la Policía provincial, Jorge Sayago (por un golpe en el cráneo, un balazo en la clavícula y un navajazo que atravesó su cuerpo hasta el abdomen), y 15 oficiales heridos (5 heridos con bala de plomo y 10 con diversos traumatismos).

«El Chaco» (apodo que alude a su provincia natal) intenta así reposicionar al sindicato, luego que su contrincante en las últimas internas gremiales de 2004, Mario Navarro, le quitara protagonismo con los piquetes de Las Heras que hacia el 26 de enero se extendieron hasta Pico Truncado, ocasionando además graves pérdidas materiales (ver aparte).

• Buscando rédito

Los gremialistas del petróleo de la Patagonia intentan cerrar filas y formar un bloque oficial unánime de reclamo que, a futuro, les depare rédito sindical y respaldo político (Pereyra y Mansilla viajaban anoche desde la Patagonia, «el Chaco» volvía de un fin de semana en los balnearios de la costa bonaerense). Esto explica el encuentro que el jueves pasado mantuvo el secretariogremial del Sindicato Chubut, Mansilla-, en Rawson, con el gobernador kirchnerista, Mario Das Neves. ¿Qué posibilidades hay de que el conflicto se extienda a esta provincia?, sondeó Das Neves. «Los petroleros trabajan orgánicamente, respetando a las comisiones directivas», se comprometió Mansilla a poco de emprender el retorno hacia Comodoro Rivadavia. La «paz social» del sindicato con el gobierno dasnevista tendrá su premio: el sindicato construirá su nueva sede en esa comarca petrolera, con una inversión de 7,8 millones de pesos.

Segovia, Pereyra y Mansilla
impulsarán ante De Vido la suba del mínimo no imponible de Ganancias y, como dato clave, que se tome en consideración para el cálculo del tributo sólo el salario básico de los trabajadores, tal como aplica el Estado Nacional para el pago de las asignaciones familiares, sin tener en cuenta los pagos adicionales que perciben los trabajadores de ese sector: por zona desfavorable ( perciben un equivale a 42% del básico en Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz norte, y el trepa a 85% del básico en Santa Cruz sur y Tierra del Fuego, lo que se conoce como zona 1, Cuenca Austral); desarraigo familiar (20% sobre el total de las remuneraciones); horas extras; viáticos desde y hacia el lugar de trabajo (a razón de $ 7,40 por hora, que se multiplican considerando las grandes distancias que median entre las ciudades y los pozos petroleros), y los denominados tickets de vianda ($ 25 por día, que totalizan unos $ 500 al mes). Todas, «conquistas gremiales» conseguidas a golpe de bloqueo a yacimientos, pero con impensado efecto bumerán para los bolsillos de los trabajadores, que derivó en un dolor de cabeza para la dirigencia sindical. Testigo de estas ventiladas « conquistas» es, por caso, la planta de almacenaje de Termap Caleta Olivia, tomada en 2005 por los trabajadores, que ahora apenas asoma por detrás de una fortaleza que debió construir la operadora. El perímetro quedó cercado por una pared de cemento de unos 3 metros de alto, y a unos 500 metros hacia dentro del predio, otro cerco de alambre de púa, de otros 3 metros de alto, resguarda los tanques de petróleo que los afiliados al gremio amenazaron, en la última revuelta, con hacer volar si no conseguían un incremento salarial.

Dejá tu comentario

Te puede interesar