La jornada número doce del paro agropecuario estuvo signada por un fuerte aumento de la tensión, a causa del recrudecimiento de los piquetes de productores y la polémica irrupción en las rutas de los camioneros oficialistas. Fue también la fecha en la cual Gendarmería recibió por primera vez orden de actuar -principalmente para abrir paso en el puente subfluvial Paraná-Santa Fe-. Esta vez, fue el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, el encargado de justificar la inflexible posición del gobierno, en tanto que también se alzaron varias voces oficialistas que en el marco de un nuevo aniversario del inicio del último proceso militar tildaron de «golpista» al lock out rural.
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Tras insistir en que la Casa Rosada no negocia «bajo presión» y hasta tanto finalice el paro, Fernández relativizó el alcance de una hipotética mesa de negociación entre productores y gobiernos subnacionales; «más que con los gobernadores, en este caso es el gobierno nacional con quien van a tener que hablar oportunamente», postuló. «No se puede aceptar esta regla de juego que para hablar haya que adoptar las condiciones que se le imponen al gobierno», dijo luego.
Al argumentar los controles que el gobierno dispuso sobre rutas de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires, Fernández habló ayer de « garantizar y dar libertad a todos aquellos que quieren trabajar», y subrayó además que existen denuncias de productores agropecuarios sobre personas con armas de fuego en las protestas.
«Lo que hicimos nosotros es concentrar la fuerza en los lugares donde era más sensible la situación y de hecho intervinimos en el túnel subfluvial, donde no ha sido cortado en todo el día, porque cortaría la comunicación entre Santa Fe y Entre Ríos, ya que no tendríamos caminos alternativos por donde pasar», justificó Fernández.
Hubo además lugar para la aparición de otros interlocutores oficialistas, que siguieron la línea de críticas al paro agropecuario que trazaron el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y compañía.
Bonafini
Mientras aún se espera la palabra de la presidente Cristina de Kirchner, ayer se expresó a la agencia «Télam»en este sentido la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, para asegurar que el paro agropecuario «conspira contra la democracia» y es un «intento de desestabilización a un gobierno que cuenta con gran apoyo popular», dijo en el marco de la conmemoración de los 32 años del último golpe de Estado.
Bonafini también defendió la continuidad del ministro de Economía, Martín Lousteau, muy criticado por el campo. «Esto tiene como un tufillo a golpe, va más allá de una cuestión económica, esto tiene un connotación política, que es ir contra el gobierno», concluyó.
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