Kirchner se niega a firmar el decreto que designa a los bancos que participarán de la oferta a acreedores. Es otra muestra de la tensión existente con el FMI. Lo podría haber firmado ayer, pero lo utiliza como herramienta de presión y postergó ayer su firma. Es otro de los puntos que irritó a los representantes del Grupo de los Siete en el directorio del FMI y les dio pie para resaltar que la Argentina no negocia de buena fe con los acreedores. El anuncio de Lavagna de la conformación del sindicato de bancos ya cumplió tres semanas, pero sigue sin entrar en vigencia.
A pesar de lo que se había previsto, y a lo que habían asegurado desde el Palacio de Hacienda, el presidente Néstor Kirchner no firmó ayer el decreto que designa al sindicato de bancos que actuará en la reestructuración de la deuda.
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«El tema está siendo analizado por distintas reparticiones, por lo que aún no está listo para la firma», aclararon ayer en Casa Rosada.
La conformación formal del sindicato de bancos es una de las exigencias clave por parte del organismo internacional para la aprobación de la segunda revisión de metas. Sin embargo, esta demora final para que se publique el decreto no hará caer la negociación que se mantiene con el FMI.
En realidad, ayer desde el Palacio de Hacienda notificaron al staff del organismo que ya estaba consensuado el texto final del decreto y que su publicación será cuestión de horas o, como máximo, de pocos días. Las entidades internacionales seleccionadas fueron Merrill Lynch, Barclays y Unión de Bancos Suizos.
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