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No me preocupa que haya deflación, no es un tema muy importante. El descenso en los precios minoristas podría ser efecto de la baja que registró la cotización del dólar durante los últimos meses. Hay temas estructurales que resolver como el equilibrio fiscal.
Si la deflación en mayo es fruto de un reajuste de precios y cambio de expectativas, podría ser una muy buena señal para la economía, porque estaríamos entrando en una senda de estabilidad. Como algunos sectores vieron un poco detenido su ritmo de expansión, si la baja de precios estuviese respondiendo a una caída de la demanda o a algo que venía deteniendo el frenesí que se veía en materia de ventas y de empleo, la cuestión sería otra. Es necesario que el consumo y la inversión se expandan, porque no podemos seguir viviendo con semejante nivel de desempleo. Si la emisión de dinero del último tiempo no provocó aumento en los precios, esto podría estar reflejando que la gente no está gastando sino guardando ese dinero, lo cual -de ser así- sería una señal de confianza en la economía. El dinero peligroso es el que se gasta, en cambio el que no se gasta señala el acervo de dinero en la economía y sin embargo no hay inflación.
La deflación no es algo malo, más cuando se trata de una economía que hasta hace poco tenía un riesgo serio de inflación. La deflación negativa es la que se sostiene en el tiempo, sí se traslada a todos los aspectos de la industria, aunque no sea éste el caso.
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