Esta semana el euro puede subir más ante el dólar y superar su máximo histórico, 1,3366, logrado en diciembre de 2004. El viernes clausuró a 1,3350 dólar. Este jueves, el Banco Central Europeo (BCE) elevará seguramente la tasa a 3,50%, lo que hará más atractiva la moneda única. Al mismo tiempo, los informes sobre la actividad del sector manufacturero que se conocieron el viernes hacen creer que cuando empiece 2007, en Estados Unidos comenzarán a bajar las tasas. Ante esta realidad, el viernes el dólar prolongó su descenso frente al euro y al yen en Nueva York.
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El panorama en Europa es distinto: el BCE quiere subir la tasa para controlar la inflación, en una economía en crecimiento. La tasa actual está fijada en 3,25%. Desde diciembre de 2005, el BCE aumentó sus tasas de interés en cinco ocasiones, pasando de 2% a 3,25% anual.
El presidente de esa entidad, Jean-Claude Trichet, ha reiterado en las últimas semanas que « sigue siendo necesaria una gran vigilancia» para enfrentar la presión inflacionaria, lo que suele anunciar casi invariablemente nuevas subas de las tasas. Esto reduciría el diferencial existente a ambos lados del Atlántico: en Estados Unidos, con un crecimiento debilitado, la Reserva Federal, a cargo de Ben Bernanke, prevé mantener la suya en 5,25% hasta principios de 2007, para permitir la recuperación de la economía.
El menor diferencial, que hasta ahora favorecía al dólar, puede disparar aun más la cotización del euro. Una moneda demasiado fuerte preocupa a los sectores exportadores europeos, ya que encarece las ventas al exterior y también podría frenar el crecimiento.
Francia ha sido uno de los países que expresaron más rápidamente su temor. El ministro francés de Economía y Finanzas, Thierry Breton, se convirtió en el abanderado de quienes, entre la clase política e industrial, temen que un euro demasiado fuerte frene el crecimiento y las exportaciones.
«A partir del momento en que el euro se colocó por encima de 1,30 dólar, creo que es mi deber suscitar un debate al respecto, para adoptar una posición común», declaró Breton. Por otra parte, la OCDE ( Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) también opina que el BCE podría seguir aumentando sus tasas el año próximo y probablemente hasta 2008, debido a una recuperación económica que parece sólidamente instalada en la zona euro.
«Si se mantiene al nivel actual, ello podría reducir el crecimiento de la zona euro de 0,2 a 0,3 de punto el próximo año», calcula Eric Channey, economista jefe para Europa del banco Morgan Stanley.
Además, algunos especialistas del mercado de cambios señalan la posibilidad de que los bancos centrales mundiales le den la espalda al dólar para diversificar sus reservas, lo que lo debilitaría aun más y apreciaría el euro.