Como tantas veces, el verdadero tono del mercadono lo dieron ni el Promedio Industrial (que trepó 0,3% a 10.974,84 puntos) ni el NASDAQ (que retrocedió 0,16%), sino el S&P 500, que ayer retrocedió ínfimos dos diezmilésimos de punto. Si tenemos en vista que apenas se alcanzaron a realizar operaciones con unos 1.500 millones de papeles en el NYSE, que el Dow trepó básicamente por la mejora de dos papeles ( Caterpilar y McDonald's) y que no llegó a neutralizar la merma del lunes, de aquí a pensar que esto sugiere un "paso al costado" de los inversores es sólo un paso. Desde ya que esto no quiere decir que los que "estuvieron" "estuvieran" quietos, pero el arbitraje de "lo riesgoso" por "lo seguro" (blue chips), aunado a la merma del dólar (u$s 1,2583 por euro y 114,93 yens) y la baja e inversión en la curva temporal de los treasuries (a dos años pagaron 5,203%, a 10 años 5,157% y a 30 años 5,196%) implica que los temores inflacionarios siguen presentes. Es cierto que el sorpresivo incremento en la construcción de viviendas (5%) luego de tres meses en baja coadyudó a dispar un impulso alcista hasta mediodía (0,77% el NASDAQ y 0,8% el Dow), pero como ha venido sucediendo, al no "aparecer volumen", este movimiento fue abortado. Entre lo peor de la jornada se anotaron las petroleras y sus vinculadas, algo un tanto sorpresivo si consideramos que el precio del barril de petróleo apenas descendió 4 centavos, a u$s 68,64, pero que se entiende al saber que una encuesta reciente encontró que 34,4% de los inversores profesionales se definen "bajistas". Para los "futboleros", una mala noticia: un estudio que será publicado en el Journal of Finance este 29 (cuando se reúne la Fed) sugiere que ni siquiera una goleada de la Selección mejoraría los ánimos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario