¿No será tiempo de ir pensando en llamar al Tío Sam?

Economía

La crisis turca domina, pero el castigo a la Argentina hace pensar a inversores si es momento del Plan B.

El mercado de bonos cruje y el espanto parece dominar a los inversores. Ayer el riesgo-país trepó casi 7%, a niveles de 750 puntos. Turquía, epicentro de la convulsión de los emergentes, vio caer la lira otro 9% a más de 7 unidades por dólar. Coquetea entre un salvataje del FMI o imponer un "corralito". Los seguros contra default (CDS) sobre la deuda turca a 5 años se encarecieron ya a niveles de 582 puntos (valores no vistos desde 2008/09), superando a Grecia. Sin embargo, los CDS de Argentina subieron más, hasta los 618 puntos.

Semejante nivel de riesgo-país y de CDS para el caso argentino explica por qué en estos días volvió a resonar el temible vocablo "default" entre la comunidad inversora. Era imperioso recuperar la credibilidad, la confianza. Esa era la prioridad del gobierno. De ahí que se recurrió al FMI. Una señal, contundente y concreta: u$s50.000 millones. Pero ni eso ha sido suficiente para apaciguar la ansiedad de los inversores. Hoy pareciera que el mercado está esperando algo más. Puede decirse que no confían o descreen de las metas pautadas con el FMI, pero lo cierto es que pareciera que no están convencidos del rumbo del Gobierno. O bien, de cómo irán hacia al sendero prometido al FMI. Por ello especulan con que luego de la licitación de hoy de Lebac y mañana de Letes, el Gobierno anuncie algo más, léase más medidas fiscales.

El bajo nivel de renovación de las Letes en dólares no hizo más que sembrar más dudas sobre cómo será posible que Argentina vuelva a acceder al financiamiento externo. No sólo ponen en duda el cumplimiento fiscal en 2019, sino hasta la renovación del swap chino y de la deuda local. Cómo le pegará todo esto a la economía real es el otro interrogante que coadyuva para la confusión generalizada, y las órdenes de venta sobre la deuda argentina, sobre todo, de los tenedores locales.

El clima no es bueno. Encima Turquía colabora. ¡Qué bien vendría que un BlackRock o Franklin Templeton comprara otra emisión! Pero eso hoy luce más cercano a ciencia ficción. ¿Qué hacer? ¿No sería momento de ir con el Plan B y llamar a la Casa Blanca, si ya con lo del FMI y las promesas de ajuste de Cambiemos no bastan? Más del Fondo no se puede pedir. El principal acervo del Gobierno es la "buena voluntad" de Trump. La relación entre ambos mandatarios podría dar lugar a una línea contingente del Tesoro, de la Fed o vía algún fondo oculto en el presupuesto como le sirvió a Clinton para auxiliar a Zedillo en la crisis mexicana de 1995 con un rescate vía el Fondo de Estabilización de Divisas, ya que el Congreso no le aprobaba el auxilio. Un apoyo de este talante sería un buen blindaje.

La turbulencia cambiaria va por otro carril, aunque es parte o resultado de todo este embrollo. Ayer el BCRA retomó la iniciativa en pos de desactivar, gradualmente y con viento a favor, la presión sobre el tipo de cambio. La apuesta es a que los minoristas (personas físicas) se sientan seducidos por mantener la mayor parte de sus ahorros en Lebac en activos en pesos: Letes, plazos fijos, fondos comunes, bonos, etc.; y menos en divisas. Los bancos sufrirán el "corralito" de las Lebac (un aporte a la Patria) y tendrán que refugiarse en las Leliq y en las Nobac. La idea madre es que cada vez los minoristas tengan menos Lebac y pasen a manos de los bancos, con los cuales el BCRA puede "interactuar y coordinar" mejor que con las personas físicas. El impacto de la inyección de $100.000 millones pautada por el BCRA para hoy vía Lebac, que en realidad serían menos porque el Central estuvo recomprando en el secundario, será el primer test del mercado de cambios sobre la batería de medidas. A cuánto venderá los u$s500 millones el BCRA será el termómetro.

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