Washington (DPA y ANSA) - Alan Greenspan decepcionó ayer a sus oyentes al evitar realizar un análisis de la actual situación económica estadounidense y tampoco deslizar indicio alguno sobre los próximos pasos de la Reserva Federal respecto a las tasas. No obstante ello, desde Praga el presidente del Banco de la Reserva Federal de St. Louis, William Poole, no dudó en señalar que se acerca el final de la desaceleración económica.
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Concretamente, Poole estimó que el PBI estadounidense crecerá 1 por ciento durante el primer trimestre del año, frente al mismo período del año anterior. La cifra resultó superior a la proyección de crecimiento que dio el fin de semana el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Paul O'Neill y, según los analistas aleja las posibilidades de que la Fed aplique un nuevo recorte de tasas en el corto plazo.
En tanto, Greenspan exhortó a los economistas a mejorar la calidad de los datos económicos recogidos y la eficiencia de sus técnicas de análisis.
Durante un discurso pronunciado en la Asociación Nacional de Economía de Empresa el titular de la Reserva Federal consideró que existirían «grandes beneficios de una mejor selección de los datos», capaz de representar con más exactitud una sociedad y una realidad económica cada vez más compleja.
«La incursión de la alta tecnología debe obligar a introducir nuevos métodos para evaluar el comportamiento económico de Estados Unidos», puntualizó Greenspan.
Desfase
Concretamente, el septuagenario economista atribuyó a la nueva tecnología y su estructura productiva el desfase con los sectores de la «antigua economía», como las tradicionales factorías.
Greenspan puso énfasis en la necesidad de aplicar metodologías innovadoras para entender «las complejidades de la nueva economía».
«A partir de los años '60", agregó Greenspan, «los economistas quedaron cada vez más fascinados con la posibilidad de utilizar modelos de análisis estadísticos como una bola de cristal para adivinar el futuro. De todos modos, enseguida fue evidente que hasta los más sofisticados modelos de computación están sujetos a error. Aprendimos rápido que la estructura económica no queda detenida lo suficiente como para poder capturar las características clave», reflexionó.
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