8 de enero 2001 - 00:00

Nuevo cheque trabó ventas de inmuebles y automóviles

La puesta en marcha de la obligación de pagar con cheque toda compra superior a los $ 10.000 provocó la parálisis del mercado de autos y de inmuebles Coincidieron banqueros, escribanos y agentes inmobiliarios: ayer no hubo operaciones por encima de ese monto Mientras, el cheque cancelatorio sigue provocando rechazos y polémicas En el gobierno se habrían dado cuenta del efecto negativo que tendrá sobre la economía, y están estudiando cómo modificarlo La mayoría de los bancos se tomará una semana para ver cómo funciona Los escribanos adelantaron todas las escrituras que pudieron la semana pasada, y ahora aconsejan esperar El cheque cancelatorio representa un nuevo agregado al costo argentino, no sólo por lo que cobran las entidades por la compra, la venta y el endoso del mismo sino porque los notarios deberán hacer escrituras complementarias a la principal, cuyo costo arranca en $ 300.

Nuevo cheque trabó ventas de inmuebles y automóviles
No hubo ayer en la Argentina ninguna operación con cheque cancelatorio, lo que implica que no se vendieron ni autos ni inmuebles mi bienes con precio superior a $ 9.999.

El primer día de vigencia de la ley de control fiscal que obliga a usar cheques o transferencias bancarias en todos los pagos mayores o iguales de $ 10.000 fue así un rotundo fracaso: la mayo-ría de los bancos se negaron a realizar cualquier operación de este tipo, al menos hasta la se-mana próxima; los usuarios, que no terminan de entender cómo funciona la medida, en la mayoría de los casos tampoco pudieron obtener una explicación aclaratoria en las entidades bancarias.

Los problemas comenzaron la semana pasada. En vista de la cercanía de la medida, bancos e inmobiliarias se apresuraron a adelantar todas las escrituras previstas para esta semana y firmarlas entre el jueves y viernes pasado, con lo cual algunas sucursales se vieron saturadas de operaciones.

La medida da además la posibilidad a quienes no tienen cuenta corriente de adquirir «cheques cancelatorios», pagando al banco un costo que oscilaría entre 0,15% y 0,25% sobre el monto del cheque, con un mínimo de $ 50. Pero las entidades financieras estiman que al menos por esta semana no estarán disponibles este tipo de instrumentos.

Hasta el momento sólo los Bancos Nación, Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, Galicia, Francés, Río, Credicoop y Boston se comprometieron a operar con el nuevo tipo de cheque, aunque no especificaron a partir de cuándo
. Además, se estima que el tiempo de la demora para hacer efectiva la operación puede prolongarse a una semana, ya que se necesitan 48 horas para que la institución crediticia emita el cheque, y otras 72 horas para pagarlo.

Complicaciones

En medio de más rechazos que adhesiones, el propio jefe del Gabinete de gobierno, Chrystian Colombo, debió admitir ayer que « en el corto plazo, pueden complicarse un poco las operaciones comerciales y financieras, hasta que la gente conozca los detalles del funcionamiento de la nueva ley».

Mientras, el desconcierto entre el público fue grande. No sólo todavía no se termina de
entenen su primer día de funcionamiento y de todos los sectores se sumaron voces para criticar la inconstitucionalidad de la medida.

Desde el
Colegio de Escribanos de Buenos Aires volvieron a reiterar que la norma causará «enormes dificultades y encarecerá las operaciones inmobiliarias. El dictado de esta norma resta a la moneda nacional el carácter de medio de pago».

Críticas similares realizaron las asociaciones de empresas inmobiliarias y de subastas. El titular de la
Cámara Inmobiliaria Argentina, Héctor D'Odorico, afirmó que la norma no se entiende y señaló que la funcionalidad del cheque cancelatorio « se debería reglamentar en forma precisa entre la Cámara Inmobiliaria, el Colegio de Escribanos y el gobierno. Como actual-mente está concebida no soluciona los temas que procura combatir, como la evasión».

Para el especialista en políticas tributarias y ex presidente de la AFIP
Raúl Cuello, la ley « es mala, porque la deficiente administración fiscal no puede avasallar los usos y costumbres», en alusión al pago en efectivo. « El Código Civil establece que la única moneda de poder de cancelación de pagos y curso forzoso es el peso nacional y no se puede reemplazar por otro mecanismo que además es costoso e impone una suerte de impuesto», puntualizó. « Esto va a tener una vida efímera, porque la costumbre se va a imponer», aseguró Cuello al vaticinar que la norma desatará una oleada de juicios contra el Estado por inconstitucionalidad de la ley.

Por su parte, el abogado de empresas
Ernesto Martorell dijo que la nueva ley «es un engendro jurídico» que no servirá para nada y que « bajo el pretexto de combatir la evasión y el lavado de dinero se va a entorpecer enormemente al comercio. Bastará con exigir al deudor (que no pueda justificar movimientos bancarios sin tener problemas fiscales) la entrega de un cheque de cancelación y devolverlo sin depositarlo cuando lo cambie por dinero en efectivo, con lo cual se obviará la prohibición de marras», aseguró. También el abogado Osvaldo Riopedre de la Asociación de Consumidores y Usuarios (ADECUA) opinó que el cheque cancelatorio va en contra del Código Civil y es un trámite burocrático que no beneficia las operaciones. « Estamos estudiando la posible inconstitucionalidad de la medida, y contemplamos la posibilidad de hacer una presentación judicial».

Por su parte, el diputado
Héctor Polino, de la entidad Consumidores Libres, opinó que lo bueno del cheque cancelatorio es que tiende al blanqueo de las operaciones que antes se podían hacer en negro y ahora quedarán registradas en su valor real. « Pero lo negativo es que trae gastos adicionales al usuario del cheque», señaló.

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