Un proyecto de ley tiene como objetivo unificar leyes catastrales y establecer el relevamiento
satelital de terrenos e inmuebles.
Desde hace tres años el Congreso estudia sin ningún protagonismo en los medios un proyecto para unificar el funcionamiento de todos los sistemas de catastro del país. Es decir, intenta fijar una norma uniforme para la identificación, valuación e inscripción de la propiedad sobre cada centímetro cuadrado de suelo argentino y lo que éste contiene. El tema, que en principio aparece abstracto y técnicamente llano, tiene implicancias prácticas que pueden llegar a lo impredecible como, por ejemplo, ayudar a actualizar el valor real de todas las propiedades en el país y con esto los impuestos que se pagan sobre ellas.
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El proyecto llegará finalmente al recinto de Diputados mañana, después de haber sufrido cambios y debates desde 2003, con aceptación de casi todos los bloques.
En realidad, con esta ley, el Congreso no hace otra cosa que acercarse a una realidad que los satélites de relevamiento fotográfico muestran desde hace tiempo. Hoy, mediante sistemas de acceso público como Google Earth -una fotografía casi completa de cada centímetro de la Tierra a la que puede accederse por Internet sin costo alguno y con la posibilidad mediante zoom de visitar la terraza de una casa en el conurbano bonaerense-, se tiene más idea de la situación y el uso de tierras en la Argentina que la que puede tener el propio Estado.
Los sistemas de catastro en muchas provincias están muy lejos de esta realidad: más bien se parecen a ficheros antiguos completados a mano.
Esas fotos satelitales que permiten conocer si un propietario está evadiendo impuestos, no declara riquezas o hasta si esconde al fisco cabezas de ganado, están hoy al alcance de cualquier gobierno.
Es claro que en algunos distritos donde el sistema de catastrotiene un desarrollo avanzado,como en la Capital Federal,-no verán demasiados cambios en cuanto a la identificación del territorio, sus propietarios y las características de cada inmueble.
Objetivo
No es el sentido de la ley, sino más bien identificar claramente la propiedad en todo el país, la riqueza que se ubica sobre ella -por ejemplo, ríos o yacimientosy la posesión.
Según lo describen los propios proyectos en danza, el « catastro territorial» es el registro público de todos los bienes inmuebles de cada provincia del país. Ese registro contiene datos tanto de la división del suelo como de la propiedad jurídica y las características económicas.
En otras palabras: es la base para determinar y probar de quién es la tierra, cuánto vale para el Estado y para qué puede usarse, por ejemplo, a la hora de definir obras públicas.
Para conseguir ese fin, la ley establece que los registros de catastro de todo el país deberán:
Determinar los límites y superficies de cada propiedad, algo que en los centros urbanos y las provincias más desarrollados parece algo obvio pero no es así en lugares remotos.
Fijar la división en parcelas del territorio.
Económicamente, lo más importante es que en esos registros deberá constar información sobre la riqueza que contienen esos inmuebles y cómo está distribuida.
También deberán servir como referencia para la aplicación de impuestos de acuerdo con el valor asignado a cada uno.
En conjunto se plantea la realización de inspecciones -con la posibilidad de aplicar sanciones a los infractores que no hubieren denunciado el contenido real de las propiedades-y ejecutar la cartografía completa de cada provincia de acuerdo con un procedimiento común para todo el país.
A partir de la sanción de la ley, y cuando cada provincia adapte su legislación a la norma nacional, los cambios que pueden introducirse en la propiedad de la tierra son importantes.
Por lo pronto, las valuaciones catastrales de cada propiedad servirán de base para el cálculo de los impuestos que se pagan sobre la tierra, en lugar de constituirse cada catastro en un mero registro de la propiedad.
La idea es que los registros inmobiliarios reflejen, como sucede hoy, la propiedad de cada inmueble y que el catastro muestre la realidad física de cada porción de territorio.
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