5 de marzo 2001 - 00:00

Nuevos casos en Inglaterra

Londres (AFP) - Sesenta y nueve focos de fiebre aftosa fueron oficialmente confirmados ayer por la noche en el Reino Unido.

Ese nuevo balance eleva a 17 la cantidad de focos identificados ayer, un récord desde que comenzó la epizootia, hace dos semanas, según anunció un portavoz del Ministerio británico de Agricultura.

Sesenta y ocho focos fueron identificados en Gran Bretaña y uno en Irlanda del Norte. «Lo que observamos actualmente es una situación en la cual la enfermedad no se propaga por transmisión directa o por el viento.»
«Se sigue transmitiendo por las ovejas, que continúan incubando la enfermedad», dijo uno de los expertos veterinarios del gobierno,
Richard Cawthorne.

En tanto, la Unión Europa no quiere recurrir a la vacunación preventiva contra la enfermedad, medida abandonada hace años, pues correría el riesgo de no poder exportar más su ganado.

Posición

«Que Europa vuelva a vacunar preventiva y sistemáticamente cada año es muy improbable y prácticamente descartado, esencialmente por razones de comercio internacional. Sería poner a Europa en posición de no poder exportar más su ganado», declaró Yves Leforban, secretario de la Comisión Europea de lucha contra la fiebre aftosa de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación).

«Recurrir a la vacunación de emergencia, limitada en el tiempo y en el espacio, sólo podría hacerse si las medidas sanitarias (sacrificio, cuarentena, restricciones en el desplazamiento de ganado) no permitieran controlar o frenar, en un plazo razonable, la epidemia en zonas de fuerte concentración ganadera», opinó.

Censo

La vacuna no está en la agenda de discusiones actuales; mientras, la epidemia se extiende en Gran Bretaña. Sin embargo, Europa está haciendo un censo de los depósitos disponibles de vacunas y antigenes que permiten su preparación.

«Vacunar, incluso para circunscribir de forma urgente un foco epidémico, obstaculiza las exportaciones, excepto si el objetivo son mercados de países donde las exigencias sanitarias son menores», aseguraron los expertos europeos.

«Si se vacuna, no se puede exportar en los dos años siguientes», destacó Moutou.

No obstante, la vacuna es también una «seguridad a medias», pues «un bovino vacunado puede ser portador del virus y contaminar a otros uno o dos años después», indicó a la AFP el doctor Moutou.

Una buena vacuna protege parcialmente la cabaña al cabo de 15 días, y globalmente, con un refuerzo, al cabo de un mes. La denominada vacunación «en anillo» es utilizada en los países que todavía vacunan para combatir la amenaza de la propagación de un foco. «Se vacunan animales sanos en torno de una zona infectada o donde los animales son sacrificados», explicó Yves Leforban. En Gran Bretaña, por ejemplo, sería muy difícil aplicar ese sistema, pues la epidemia está muy dispersa en el territorio.

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